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02/02/2007
GRANDES EXPLORADORES DE LA HISTORIA

La historia de la humanidad es en parte la historia de sus grandes viajeros, de sus aventureros, de los hombres y mujeres que decidieron ir un paso más allá. Muchos cambios importantes en el mundo han tenido que ver con el espíritu de esos exploradores capaces de adentrarse en lo desconocido y generar encuentros diferentes modos de sentir, comer, hacer la guerra o amar.
Uno de los que se considera pioneros en el mundo, al menos por la documentación escrita que dejó al respecto, fue el griego Herodoto. Su afán de geógrafo le llevó hace casi 2.500 años a viajar por el norte de África donde durante cuatro meses recorrió la cuenca del río Nilo, tratando de descifrar los jeroglíficos del imperio faraónico al tiempo que aportó la experiencia de su viaje al conocimiento geográfico e histórico.
Pero no todos los exploradores han obtenido la unanimidad de los historiadores en su reconocimiento histórico. Es el caso de Marco Polo, el mercader veneciano nacido en el siglo XIII que pertenecía a una familia de comerciantes especializados en el comercio con oriente. Se dice que fue uno de los primeros europeos en recorrer la ruta de la seda, aunque muchos cuestionan que fuera un pionero o que llevara a Italia los espaguetis.
Cristóbal Colón fue otro de los hombres capaces de marcar una época y generar un cambio trascendental en una civilización. Su viaje en el que permitió a Europa conocer la existencia de América revolucionó Occidente y abrió nuevos caminos al conocimiento de otras culturas.
El uso que se ha dado a los caminos abiertos por estos pioneros no ha sido siempre el del bien común. Sobre sus huellas tempranas han cabalgado ejércitos invasores que ensangrentaron sus espadas para construir imperios; religiones que trataban de imponerse a otras o comerciantes que aumentaban su catálogo de clientes.
Aunque en el siglo XX el conocimiento acerca de nuestro planeta se había convertido en una geografía conocida y las posibilidades de aventura eran cada vez menores, la humanidad pudo asistir a momentos que rozaron la más grande de las épicas: la conquista del Polo Sur, esa frenética carrera entre Scott y Amundsen; aquel 29 de mayo de 1953 cuando Edmun Hillary consiguió ser la primera persona que coronaba la cima del Everest o cuando el soviético Yuri Gagarin, en plena Guerra Fría, se convirtió en el primer hombre que salía de la atmósfera hasta llegar al espacio.
Los avances tecnológicos han ido reduciendo el espacio para ese tipo de aventuras. Los satélites han retratado con detalles mínimos cada palmo de este mundo esférico que habitamos. Y aun así, en pleno siglo XXI, cuando el mundo está fotocopiado y cartografiado milimétricamente, todavía hay hombres que conservan el espíritu de viajar hacia lo desconocido, de adentrarse en territorios ignotos donde no sirve un GPS para señalar el punto de llegada. Son seres ejemplares El último de todos ellos ha sido Mariano Rajoy. Recientemente ha anunciado que su partido prepara una expedición al centro moderado.
21/02/2007
TELE PÚBLICA, CANAL PRIVADO

Me gustaría d edi car esta columna a los buenos periodistas de Telemadrid, el c ana l público de la Comunidad Autónoma de Madrid que preside con mano de hierro la ex ministra y ex presidenta del Senado, Esperanza Aguirre.
Los servicios informativos de Telemadrid son una secuela perfecta del NODO con el que el régimen franquista trataba de exaltar sus logros y esconder sus vergüenzas. Telemadrid se ha convertido en los últimos años en paradigma de propaganda política, una herramienta del gabinete de prensa del Partido Popular.
El pasado sábado, durante la retransmisión de la manifestación convocada por el Foro de Ermua en Madrid, la que muchos llaman “teleesperanza” alcanzó su cota máxima de distorsión de la realidad al servicio de los políticos populares. Las más de dos horas de televisión d edi cadas a la manifestación se convirtieron en un ejercicio de exaltación de la política de confrontación del PP y de ataque a la política que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está llevando a cabo con respecto a la posibilidad de un fin dialogado del terrorismo de ETA.
Durante la retransmisión, algunos redactores hicieron afirmaciones como “esa negociación disfrazada de diálogo” y otras similares, a las que estamos acostumbrados en boca de Ángel Acebes o Eduardo Zapl ana .
Hace unos meses el programa de esa cadena “Alto y claro”, de Curry Valenzuela, emitió un reportaje sobre el grupo de rock Lujuria. Se trata de un grupo que entrega un porcentaje de sus beneficios a mujeres maltratadas y niños marginados. En una de sus canciones se hace una dura crítica de los religiosos que abusan de menores. Pero para Curry Valenzuela se trataba de una especie de apología de la pederastia y no de una crítica a la misma.
Al día siguiente alguien de la redacción de su programa encontró una entrevista con la Ministra de Cultura, Carmen Calvo, en la que hablaba positivamente del grupo Lujuria. Y Curry Valenzuela y sus contertulios se d edi caron a criticar a la Ministra porque estaba participando en algo que rozaba la apología de la pederastia. En ningún momento se les ocurrió comentar que lo que relataba esa canción era un hecho que ha sido condenado en numerosos países del mundo y que tiene que ver con el abuso de menores por parte de algunos religiosos católicos.
Telemadrid se ha convertido ahora en el estandarte del uso partidista de los m edi os de comunicación públicos. Una cadena que cuenta con buenos profesionales, capaces de ejercer su trabajo con un margen de independencia que haga decente su labor y que les permita hablar de la realidad, independientemente de a quien le afecte. Pero no pueden.
Acabo con una posdata. En la manifestación estaba un ex presidente del gobierno que acercó al País Vasco a cerca de 200 presos de ETA y aligeró las condenas de algunos más. José María Aznar gritaba tras una pancarta y miles de carteles en los que podía leerse “En mi nombre no”. Y él debería haber añadido: “Claro, yo sólo negocio con ETA personalmente”.
Publicado el 7 de febrero de 2007
EL ABRAZO DE LA HUMANIDAD

En numerosos informativos de televisión y todo tipo de publicaciones ha aparecido desde hace unos cuantos días una hermosa fotografía en la que se pueden ver dos esqueletos abrazados, mirándose fijamente a los ojos, como si estuvieran a punto de besarse. Se trata de un emotivo hallazgo realizado por un grupo de arqueólogos en la localidad itali ana de Mantua.
Todavía no se han llevado a cabo las pruebas necesarias para conocer la fecha exacta en la que vivió esa pareja. Los antropólogos físicos que colaboran en la excavación, a falta de las evidencias científicas que hallarán en un laboratorio, han asegurado que se trata de dos personas que vivieron hace más de cinco mil años.
Descubrir que los seres humanos ya se querían hace más de cincuenta siglos, en una época en la que no existían documentos escritos ni novelas románticas, mejora sin duda la imagen que tengo de la humanidad, por lo menos la imagen que tengo de nuestros antepasados cariñosos, que no de todos ellos.
Cuando se estudien a fondo los restos encontrados en la excavación arqueológica se podrá saber si eran un hombre y una mujer. Por ahora sólo se sabe que se trataba de dos personas jóvenes, porque las dentaduras de ambos muestran un desgaste leve.
Lo que no va a poder esclarecer ni la más exhaustiva prueba de biología molecular es quiénes eran realmente. Pero seguro que habrá aventurados que harán hipótesis y por eso prefiero hacerlas yo.
Podría imaginarme por un momento que se trata del presidente de una comarca o de una tribu y el líder de la oposición en un lugar donde las distintas corrientes de opinión tenían claro un acuerdo básico; que a pesar de sus diferencias estaban condenados a ser más o menos felices en el mismo territorio. Eso les unía y también mejoraba mucho las cosas el hecho de que el representante de la oposición aceptaba su derrota y que para gobernar no es necesario destruir al adversario.
Podrían ser también los líderes de dos países distintos; uno en el que había leña y otro que necesitaba mucha. Y el que la necesitaba, aunque tenía más armas y más guerreros, en vez de inventarse una supuesta traición para invadir el territorio vecino, llegaba a un acuerdo beneficioso para ambos que se sellaba con un abrazo.
También podría tratarse del representante de una dictadura ant edi luvi ana que gobernó con mano de hierro el territorio durante unos cuarenta años, con toda la crueldad y la falta de humanidad de quien desprecia la vida hum ana . Y después de asumir la responsabilidad del daño que había hecho se disculpó públicamente ante sus víctimas y se abrazó a ellas, hasta solidificar una verdadera reconciliación, que no se basaba en justificar lo que hizo sino en reconocer lo que nunca debió hacer.
O podrían ser, la hija de un acaudalado propietario y un joven inmigrante que llegó a las costas itali ana s en busca de una vida mejor, a bordo de una frágil patera y fue recibido con el cariño y la comprensión que debería merecer cualquier persona que huye de la miseria. Sean quienes sean ocurrió hace miles de años y abrazos como ese fueron la semilla de las cosas buenas que hoy hay en el mundo.
Publicado el 14 de febrero de 2007
EL CAMINO DE LA CODICIA

El grueso de las noticias procedentes de Iraq tiene que ver con las diferentes olas de atentados que se suceden desde que el país fue invadido por las tropas yankis. Poco sabemos acerca de la autoría de los mismos, de la procedencia de sus explosivos y de la labor de las tropas norteamericanas para tratar de sofocarlos.
Todo el ruido de esas bombas, del creciente y desgraciado número de muertos, de las dantescas imágenes de la terrible destrucción son una cortina de humo perfecta para que la opinión pública internacional no tenga ni idea de lo que ocurre tras el telón del terror. Nada o casi nada se sabe de lo que está ocurriendo con el petróleo iraquí, con el oro negro que atrajo a esos invasores que legitimaron su codicia con una amenaza fantasma.
De todas formas, con la impunidad que proporciona tener la mayor máquina de destrucción del planeta bajo sus órdenes, George W. Bush no ha dudado en ocupar el territorio de uno de los grandes productores de petróleo del planeta. Nada le ocurrirá a Bush y a los empresarios sin escrúpulos a los que representa a pesar de que sólo el año pasado hayan muerto 35.000 civiles iraquíes. Pero la sangre derramada de todos esos hombres y mujeres inocentes se multiplica como las acciones de una guerra que cotiza al alza en el mercado internacional.
Desde el principio de los tiempos las guerras han podido explicarse por leyes económicas, que son las que actúan en los conflictos internacionales. Detrás de la religión, de la lucha por una sucesión siempre existía un ansia de poder y de poseer.
Uno de los principios básicos de la macroeconomía es el abaratamiento de costes y el aumento de la rentabilidad de una inversión. Ese es el que Bush está a punto de aplicar. Una vez que ha mandado a sus decenas de miles de soldados a Iraq y que ha puesto en marcha la cadena de montaje invasiva, qué mejor que desplazarse unos kilómetros y, con el envío de unos pocos miles de soldados más, ocupar Irán y someter a otro de los principales productores de petróleo del planeta.
El delito iraní es tener la tecnología para montar una central nuclear, como tienen numerosos países del mundo, que no se han puesto a lanzar bombas nucleares por el planeta. Pero los iraníes son sospechosos de utilizar sus bombas para asesinarnos y el presidente Bush tiene que asustarnos y convencernos de que los protones de una bomba construida en Irán podrían acabar un día con nuestra vida.
Otros países menos golosos que Irán están desarrollando tecnología nuclear, como es el caso de Marruecos. Pero su subsuelo no es tan preciado. Además de que Irán ha comenzado a favorecer al euro en sus compraventas y eso es un insulto para el dólar que necesitó dos guerras mundiales para barrer del mapa a la libra como moneda de referencia internacional.
Dentro de todas las amenazas que se ciernen sobre los ciudadanos occidentales, Bush ha elegido a Irán. Debería estar más preocupado del cambio climático y quizás lo esté y con estas invasiones se esté preparando para el sálvese quien pueda de las futuras olas de calor. Mientras tanto, nadie en occidente le para los pies, con los que sigue pisoteando los derechos humanos.
Publicado el 21 de febrero de 2007


