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OTRA MIRADA

AL HABLAR SE HACE CAMINO

AL HABLAR SE HACE CAMINO
Cuando la actualidad atraviesa momentos complicados o de un significado especial es habitual escuchar en boca de algún político conservador una frase recurrente: “eso divide a los españoles”. Generalmente la utiliza la derecha, por inercia, acostumbrada a cuarenta años en los que los españoles se multiplicaban, se sumaban y se restaban, pero no se dividían. Esos tiempos en los que los bandos municipales prohibían hablar de política, algo que quería decir básicamente que estaba prohibida cualquier tipo de crítica a la dictadura del general Franco.
A menudo los políticos dicen frases hechas, precocinadas, que funcionan de cara a los m edi os, llegan al electorado y son útiles a sus estrategias. Pero realmente es difícil saber si se han parado a ana lizar con suficiente consideración lo que dicen, especialmente cuando se trata de chascarrillos utilizados habitualmente. Pasa lo mismo con algunas canciones cuyas letras incluso llegas a aprenderte de memoria y de pronto un día las ana lizas y te das cuenta de que aunque te gustaba no sabías realmente por qué te gustaban  hasta que te fijas con detalle en su significado.
La expresión dividir a los españoles podría dar para un extenso tratado. Por una parte se presupone que dividir a los españoles es algo malo. Un caso en el que tiene mucho que ver el peso de la guerra que en 1936 enfrento a una sociedad legitimada por unas elecciones contra un  golpe de Estado. Desde esa perspectiva la frase parece una amenaza, una previsión, un anuncio de que una trag edi a puede comenzar por esa división.
Pero la verdadera cuestión es saber si los españoles nos dividimos por las situaciones políticas o las situaciones están divididas por los españoles. Los mismos que cacarean los males de la división patria ante ciertas situaciones no lo hacen en otras, por lo que realmente no parece que su preocupación prioritaria sea esa división.
Estamos divididos por miles de cosas, porque somos diferentes: nos gustan músicas diferentes, equipos de fútbol diferentes o géneros literarios diferentes. Y esa diversidad es un valor importante y enriquecedor. Todas esas diferencias que disfrutamos están representadas políticamente en el Parlamento, que ya está dividido en grupos políticos antes de que ocurran situaciones en las que se haga patente esa diversidad.
El deseo de una sociedad uniforme, uniformada, homogénea, donde escasean las diferencias de criterio no es el que representa un sentir más democrático. Incluso un grupo puede apoyar u oponerse a ciertas cosas y hacerlo con diferentes matices a otro.
A los políticos de derechas preocupados por esas divisiones no les escucho acusar a los banqueros de no repartir su dinero y dividir a los españoles entre ricos y pobres, o luchar contra los colegios concertados que no matriculan inmigrantes y dividen a los españoles entre los que estudian con ellos y los que no lo hacen. O los que tienen una pensión que apenas les da para malcomer a fin de mes y los que derrochan lo que otros no tienen. Será quizás que lo que verdaderamente quieren es asustar a aquellos a los que han beneficiado las divisiones políticas, porque cuando no las hay nadie les defiende.
Publicado el 18 de enero de 2007
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