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OTRA MIRADA

MARIANO EL ACTIVISTA

Es muy posible que los historiadores del futuro descubran algún día el secreto mejor guardado por Mariano Rajoy. Si eso ocurre, en un archivo histórico del Partido Popular, un investigador encontrará un pequeño certificado. Puede que al principio no le dé mucha importancia, cuando compruebe que se trata del título de un cursillo a distancia. Quizás aumente su interés cuando descubra el contenido de ese curso: Activismo Político. Y en el siguiente renglón podrá leer el nombre del que fuera líder de la derecha española a principios del siglo XXI. Si ese historiador del futuro realiza las correspondientes asociaciones de ideas podrá comprender con detalle lo que nos está ocurriendo en los últimos meses.

Mariano Rajoy se ha echado a la calle con las técnicas de movilización que durante décadas han sido patrimonio de los partidos y sindicatos de izquierdas. Llevamos varios meses viendo sus manifestaciones y concentraciones en las calles de distintas ciudades. Hasta hace poco tiempo la derecha arreglaba este tipo de asuntos en los despachos, con un guante blanco. Pero algo ha ocurrido para que hayan cambiado radicalmente sus técnicas de agitación y propaganda.

Rastrear las causas de ese evidente cambio es una tarea particularmente compleja. Una de ellas podría datar del 13 de marzo de 2004. Ese día, la víspera de las elecciones, miles de personas se manifestaron frente a las sedes del PP en muchas ciudades. Esas manifestaciones, en las que la gente pedía la verdad acerca de la autoría del atentado de Atocha, cambiaron el rumbo de las elecciones.

Tras la derrota electoral el Partido Popular analizó el escenario político en el que se encontraba. Y algún asesor, el mismísimo líder u otro ex líder en la sombra, decidieron aplicarse el viejo refrán de: “Quien a hierro muere a hierro mata”.

Desde eso momento los dirigentes y los militantes del PP han hecho un cursillo acelerado de movilizaciones callejeras. Han aprendido a hacer pancartas, a diseñar pegatinas combativas, a redactar lemas rimados para gritar y a convocarse unos a otros con bastante éxito de participación.

Así la derecha ha ido ocupando espacios y ritos políticos que no le pertenecían, aprendiendo a combatir con las armas contra las que había combatido. Dice un proverbio popular que a lo largo de la vida acabamos pareciéndonos a lo que odiamos. Ejemplos como éste pueden considerarse científicos.

Pero Mariano Rajoy es un líder que no se conforma. Ha obtenido un sobresaliente en movilizaciones ciudadanas, pero aspira a mucho más. Parece como si quisiera demostrarle a la izquierda que es capaz de mejorar el uso de sus herramientas. Y en ese afán por perfeccionarse ha anunciado que presentará una Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Se trata de una propuesta al Parlamento para la que son necesarias 500.000 firmas. Con ello quiere convocar un referéndum acerca del Estatuto de Cataluña. Que tengan cuidado los empresarios que hasta ahora han confiado mucho en él. El activista Mariano cualquier día de estos convoca una huelga y le coge el gusto.

Publicado el 25 de enero de 2006
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