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OTRA MIRADA

LA SONRISA DEL BANQUERO

Aleluya, aleluya; los cinco grandes bancos españoles han obtenido durante el año 2004 un 57% más de beneficios que en el ejercicio anterior. Me alegro de que personas tan necesitadas como los banqueros consigan tener más dinero, porque seguro que eso les pone contentos. Y en cualquier país que se precie es muy importante que se sientan alegres. En el mundo en el que nos ha tocado vivir hay pocas cosas más importantes que la sonrisa de un banquero.

Los banqueros son así, trabajan y trabajan para no tener números rojos en la cuenta y no parecerse al común de los mortales. Están obsesionados por ser diferentes y convertirse en personas especiales. Ellos prefieren llegar sobrados a fin de mes y no perder una décima de segundo buscando una oferta en un hipermercado.

Los que no somos banqueros somos de otra manera, con otras manías: pagar las cosas a plazos, y cuantos más mejor; negarnos caprichos que supondrían pequeñas alegrías o quedarnos en casa para no ir al cine y a cenar en un buen restaurante. Incluso hay manías peores. Por ejemplo, una que me ha llamado mucho la atención y que ha salido en un periódico. El sueldo medio español es el mismo hoy que el de 1997, si le descontamos la inflación. Lo dice un estudio de la Universidad de Navarra y el Instituto Nacional de Estadística, así que debe ser de fiar. Se trata de una nueva paradoja; mientras el planeta se calienta, los sueldos se congelan.

Es curioso que el sueldo medio pueda detenerse en el tiempo. Y mucho más curioso es que con un sueldo de hace nueve años paguemos precios de hace nueve horas. Sin duda es un arte, por no llamarlo un milagro. Tengo que añadir que la inflación en estos nueve años ha aumentado un 29 por ciento, casi nada. Por no hablar del precio de la vivienda que no hay calculadora que lo sume.

La economía de mercado, ayudada por el neoliberalismo, hace estas cosas. Le da más al que más tiene y menos al que más lo necesita. Hubo un tiempo en que algunos partidos políticos pedían que los beneficios de la banca fueran limitados, incluso que la banca fuera del Estado. Pero tras la caída del muro de Berlín cayeron muchas más cosas y los banqueros ganan más y pagan menos. Tiene fundaciones para desgravar, unas empresas un tanto especiales que se llaman SICAV y que son como paraísos fiscales pero sin tener que salir de España.

Hubo un tiempo que los que no son banqueros se unían y se manifestaban para defender sus derechos. Y cuando veían que los banqueros ganaban mucho dinero sentían que una parte de esos beneficios les pertenecía a ellos y a sus familias. Y entonces se peleaban con los banqueros y se negaban a que su sueldo se quedará congelado. Y querían repartir esos beneficios y pensar que eso permitiría que todos viviéramos un poco mejor. Y a veces lo conseguían. Pero algo ha pasado en el mundo para que los que no son banqueros se resignen a la congelación de sus sueldos y los que si lo son no tengan que preocuparse porque sus astronómicos beneficios puedan ser considerados una injusticia social.

Publicado el 22 de febrero de 2006
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