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OTRA MIRADA

BENDITOS EUROS

Este lunes comencé el día del mismo modo, con la misma actitud. Leí que la Organización de Naciones Unidas conmemoraba el Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza. Desgraciadamente se trata de un día que va a seguir conmemorándose durante muchos años. Para la ocasión, la ONGs sacaron a la luz el número de personas que viven en España en el umbral de la pobreza; casi ocho millones.

Continué mi búsqueda hasta dar con una información que no estaba en la sección de “insólito”, sino en la de economía. El titular decía así: “La Iglesia supera el caso Gescartera y aumenta un 13,5% sus inversiones en Bolsa”. Por lo visto, el brazo financiero de la Conferencia Episcopal consiste en una aseguradora que preside Rouco Varela. En la cuenta de esa compañía convergen las calderillas y billetes pequeños que los monaguillos de España recogen con sus cepillos. Y consiguientemente, Rouco se encarga de que esos millones de euros cumplan el principio bíblico de crecer y multiplicarse.

Por una extraña razón se me ocurrió asociar las dos noticias. Y qué casualidad; mientras en España hay casi ocho millones de personas que viven en el umbral de la pobreza, la Iglesia católica invierte casi ocho millones de euros en la bolsa. Y además, es posible que alguno de esos céntimos que se convierten en acciones de Enagas o Telefónica, hayan sido depositados en los cepillos por esas personas que han tenido la desgraciada suerte de ser pobres en el mundo económicamente desarrollado.

Puede que me equivoque, pero que yo recuerde, la Iglesia católica española nunca ha paseado a los pobres bajo palio. Su afán por obtener poder político y económico no ha disminuido con el paso de los años. Ni siquiera lo hizo tras el fin de esa bendita dictadura, en la que participó activamente para repartirse el botín de la cruzada.

En la actualidad, atrincherada en otros tiempos, la Iglesia trata de salvar de su naufragio histórico los muebles que le quedan. Su fe en los privilegios se conserva intacta. Y lo que antes conquistaba en el nombre de Dios, ahora lo hace con nuevos métodos. Las manifestaciones que le hemos visto protagonizar últimamente son un claro ejemplo. Así tratan de explicarle al Gobierno que no se atreva a quitarle los miles de millones de pesetas que todos los españoles le entregamos anualmente a Rouco y sus compañeros para dinamizar la economía; por lo menos la suya.

Publicado el 19 de octubre 2005
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