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OTRA MIRADA

MEJOR DORMIDO

No soy una persona dormilona, pero reconozco que a veces me asalta el sueño en cualquier parte, como si tuviera una necesidad imperiosa de huir de la realidad. Una mañana iba hacia el trabajo y me quedé dormido en el autobús, con la cabeza apoyada en el hombro de mi compañera de asiento. Soñé que llegaba a la oficina y mi jefe me llamaba a su despacho con una voz agradable como nunca le había oído. Cuando me sentaba frente a él me decía, con una sonrisa en los labios, que todos los dueños de todas las empresas habían decidido ponernos a los españoles el sueldo de los alemanes. En mi sueño salía de su despacho dando saltos de alegría y por la calle no veía empresarios pidiendo limosna, ni la economía del país hundida por los suelos. En cambio veía que todo el mundo estaba más alegre, que las caras tristes que veía todos los días habían desaparecido y la gente se sentía recompensada por todos los años de su vida que dedicaba a trabajar.

Otro día me quedé dormido a la hora de la siesta. Y soñé que el Congreso de los Diputados estaba a punto a aprobar una reforma de la Constitución. Corría al supermercado para llenar mi casa de latas y de agua mineral. Me despedía de mis seres queridos por teléfono antes de que cortaran las líneas. Llamaba a dos o tres amigos que no veía hacía años para darles las gracias por lo bien que lo habíamos pasado juntos. Y mientras los diputados votaban que sí a la reforma constitucional me acordaba de llamar a un par de ex novias por si estaban dispuestas a vivir el fin del mundo a mi lado. Después de aprobada la reforma, me pasaba dos días encerrado en casa. Al bajar a la calle, no veía barricadas, ni gente asaltando oficinas bancarias, ni siquiera una ciudad arrasada por el vandalismo. Entonces me daba cuenta de que mi vida no había cambiado en lo fundamental.

Reconozco que hay muchos temas con los que podría soñar y pueden parecer mucho más sugerentes. Pero a mí en los sueños me pasa al revés que en la vida real; cuando me duermo me interesa más la política.

Esta mañana he escuchado que el gobierno tiene previsto abaratar el despido. Como no daba crédito a la noticia, me he quedado en la cama tumbado, durante varias horas, esperando a ver si me despertaba. Pero resulta que ya estaba despierto.

Artículo publicado el 26 de octubre de 2005
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