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OTRA MIRADA

LA DOCTRINA SINATRA

Hasta ahora, cuando un avión aterrizaba en el aeropuerto de Palma de Mallorca, era lo normal que llevara pasajeros en busca de descanso y diversión. Miles de jóvenes llegan a sus playas para sus viajes de fin de curso. Miles de ancianos tratan de aligerar sus otoños rodeados por las templadas aguas del mar Mediterráneo.

Pero estos días hemos sabido que no todos los aviones que llegan a la isla van en misiones de paz y descanso. El servicio secreto de los Estados Unidos, conocido por todos como la CIA, ha utilizado la isla para alguna de sus misiones inhumanas. Los agentes del Tío Sam, acostumbrados a pisotear cotidianamente la Declaración de Derechos Humanos, utilizaron las mallorquinas pistas de aterrizaje para algunas de sus operaciones especiales carentes de escrúpulos.

Resulta que a bordo de un Boeing 737 llegaban al suelo balear, un número desconocido de prisioneros que luego eran llevados a cárceles secretas que se encuentran en los países del este. Principalmente se trataba de presos procedentes de países árabes, sospechosos de terrorismo islamista; los únicos inmigrantes africanos que han podido volar hasta nuestro país sin papeles y sin verse obligados a saltar una valla de seis metros.

La CIA ha utilizado esas pistas de despegue y aterrizaje sin pedir permiso, conscientes como son de que dominan el mundo y que los países que no tienen una estrella en su bandera están a su servicio. Por su parte, el Centro Nacional de Inteligencia español pidió al servicio secreto norteamericano que no utilizara nuestro suelo para ese tipo de misiones tan poco humanitarias. Pero la CIA fue más inteligente que nuestros espías y no les hizo ni caso.

Los aviones en los que viajan los daños colaterales de la guerra de Irak aterrizan donde las da la gana, que para algo pertenecen al país más poderoso de la tierra. No importa que sus pasajeros no tengan garantías procesales, qué más da si sus soldados los torturan, humillan y aplastan física y psicológicamente.

La doctrina Sinatra ha sido uno de los grandes elementos de la política de los USA. Se trata de desarrollar la política internacional con un principio básico: “My way” (A mi manera), como la canción que inmortalizó el gran cantante y actor. Durante décadas han intervenido en la política de otros países sin miramientos. Ayudaron a levantar dictaduras, como en Chile; a que los partidos comunistas no alcanzaran el poder en democracias como la italiana o últimamente a ocupar un país que ocupa los primeros puestos entre los productores de petróleo.

Nuestro Gobierno debe protestar firmemente contra el uso que la CIA hace de nuestro suelo e interesarse por el paradero de los prisioneros que han hecho escala en nuestro país. Es necesario defender los Derechos Humanos, aunque para eso David tenga que arriesgarse a un enfado diplomático con Goliat. La doctrina Sinatra no debe estar permitida cuando se aplica para pisotear la dignidad humana. Es una labor importante y que puede prevenir males mayores. Así tendremos la posibilidad de que el sueño americano no sea una pesadilla para nadie.

Publicado en La Crónica el 16 de noviembre de 2005
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