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OTRA MIRADA

ESPEREMOS QUE HAYA PAZ

ETA ha anunciado el final del alto el fuego. Se trata, sin duda, de una trágica noticia de la cual desconocemos las consecuencias. Ojalá que no tengan la oportunidad de poner en práctica su decisión y que nunca más allá una víctima suya.
Pero lo que conocemos es sólo la punta de un iceberg. No sabemos qué es lo que ha ocurrido para que ETA haya tomado esa decisión, que no puede ser justificada en ningún caso. Aunque su argumento sea la imposibilidad para haber participado libremente en las elecciones, algo se ha debido quebrar en las negociaciones del Gobierno para que la banda terrorista haya decidido dar ese paso. El Ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, lleva unos meses relativamente alejado de la vida pública, quizás dedicado a buscar ese camino negociado hacia la paz.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ya anunció que se trataría de un proceso largo y difícil, dos expresiones suficientemente genéricas como para pensar que este era uno de los escenarios posibles. Nada en la declaración de Zapatero tras el anuncio de ETA hace pensar que el ejecutivo haya cerrado cualquier posibilidad de regresar a la negociación. El comunicado de la banda terrorista asegura que una de las causas de la ruptura es el conjunto de medidas represivas que personaliza en la figura del Presidente. Algo que contradice todas las afirmaciones hechas por líderes del PP acerca de la rendición de Zapatero ante la banda armada.
Mientras los partidos políticos se pelean para obtener una mayor rentabilidad o un menor desgaste por este asunto, es ocasión de plantearse algunas cosas. Una de ella es, ¿hasta dónde estaba y está dispuesta la ciudadanía a negociar con la banda armada? Quizás en un momento como este, si los ciudadanos tuvieran que elegir entre una negociación o un regreso de la violencia, serían muchos los que apoyarían la negociación.
Uno de los escenarios posibles de cara a las elecciones generales sería que los ciudadanos llegaran a esos comicios con la posibilidad de elegir una paz negociada con algunas concesiones o una política exclusivamente policial. Esa podría haber sido uno de los escenarios manejados por Zapatero. La toma de decisiones con respecto a las negociaciones está marcada por el calendario electoral. Y quién sabe si en un futuro así podría ser.
Lo ocurrido con la banda armada y la interrupción de la negociación podría sepultar electoralmente al Presidente. También podría ser la catapulta que abra para Mariano Rajoy la posibilidad de habitar en el Palacio de La Moncloa.
Durante los años de lucha antiterrorista se ha demostrado que la labor policial no es suficiente para neutralizar la capacidad de ETA para cometer atentados. Si la vía negociada era posible hace un año o hace dos, no hay razón para pensar que haya que dejar de trabajar desde la política por una solución concertada. Esperemos que ETA no acabe con una sola vida más y que la posibilidad de alcanzar una solución negociada se mantenga hasta alcanzar un acuerdo. Esperemos que haya paz.
Publicado el 6 de junio de 2007
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