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OTRA MIRADA

TENGAMOS LA TREGUA EN PAZ

El camino hacia el abandono de las armas por parte de ETA tiene amigos y enemigos. Pocas horas ha tardado el presidente de la Comunidad Foral Navarra, Miguel Sanz, en pedirle a Zapatero que detenga el proceso de paz como consecuencia de los últimos actos vandálicos que podrían estar relacionados con el entorno de Batasuna. Parece mentira que a estas alturas de nuestra historia, el presidente de una comunidad autónoma pida la detención de un proceso de pacificación. Podría por ejemplo, pedir que dejen de fabricarse coches, cada vez que la Dirección General de Tráfico hace público su balance de accidentes.

La derecha española camina por el filo de su propia historia. Por un lado tiene que defender la identidad que ha construido en los últimos años, alimentada fundamentalmente por el conflicto vasco. Por otro, tiene que sumarse a un proceso deseado por una cualificada mayoría de los ciudadanos. Mariano Rajoy se enfrenta a una difícil papeleta; apoyar un proceso que le aleja de sus aspiraciones presidenciales, algo así como hacerse la oposición a sí mismo.

La petición del presidente navarro de interrumpir el proceso es un verdadero escándalo. Entre otras cosas porque demuestra que el Partido Popular se está mordiendo la lengua. Cuando hace unos meses convocaron una de sus macromanifestaciones con el eslogan: “No en mi nombre”; estaban intentando que el gobierno no abriera una negociación que va a transformar profundamente nuestra realidad sociopolítica.

Tras el anuncio de la tregua el partido de Rajoy comenzó a protestar por la posibilidad de que se pague lo que llaman “un precio político” a ETA. Numerosos diputados populares se han rasgado las vestiduras ante la posibilidad de que la negociación incluya contrapartidas.

Cuando escucho esas cosas no puedo hacer otra cosa que pensar en nuestra última transición a la democracia. Los demócratas negociaron con las autoridades de una dictadura formada por miles de asesinos, torturadores y violadores de los derechos humanos. A cambio de “permitirnos” tener democracia los políticos que negociaron la transición pagaron un precio político; ninguno de esos delincuentes ha sido reclamado por la justicia para dar cuenta de sus delitos. Se trata sin duda de un gran ejemplo de negociación con “banda armada” que ha sido exportado y alabado por la mayoría de nuestros líderes políticos. Otra cosa es que alguien pensara o piense que la dictadura no debería haber pagado el precio político de permitir que llegara la democracia.


Los dos actos vandálicos del pasado fin de semana y la condena de Batasuna podrían formar parte de una hoja de ruta. Es posible que el proceso vaya muy por delante de lo que conocemos y los negociadores estén hablando hoy de cosas que vamos a saber dentro de algunas semanas. La repercusión de este largo proceso es evidente. El gobierno crece en las encuestas. Y Mariano Rajoy tiene que tener cuidado para no llegar a las elecciones generales de 2008 como si se trataran de un referéndum en el que el electorado tuviera que elegir entre la paz o el conflicto.

 

Publicado el 26 de abril de 2006

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