Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2006.

25/03/2006

LOS MUERTOS VOTAN

Me viene a la cabeza la idea de quién domina el mundo y me pongo a temblar, víctima de un ataque de escalofríos. El hombre más poderoso de la tierra, George W. Bush, acaba de anunciar el recuento de víctimas civiles de la guerra de Irak. El habitante de la Casa Blanca avisó, antes de hacer pública la cifra, que la decisión de intervenir en el país de Sadam Hussein había sido especialmente dura. Estoy seguro de que antes de dar la orden de ataque padeció los mismos temblores que padezco yo al oír su nombre.

Pero las palabras de este asesino planetario eran frías, como si no hablara de personas. Desde el inicio de la guerra se supone que han muerto 30.000 civiles. La mayoría son víctimas sin rostro, sin familia, a las que en los medios de comunicación no se les llora ni se cuentan sus vidas.

Mientras, al menos, 30.000 civiles morían en el suelo de Irak, víctimas de las balas del Tío Sam, miles de barriles de petróleo nacían con rumbo a los depósitos de los vehículos que recorren las grandes avenidas de la primera potencia del planeta. Son barriles sin rostro, sin nombre y sin apellido, que empresas norteamericanas llevan al mercado del crudo en el preciso momento que ese oro negro ha alcanzado su mayor cotización en el mercado internacional.

Nunca hemos oído ni oiremos al presidente USA pedir perdón por haberse inventado una guerra que ha costado tantas vidas. El arte del poder total es, a menudo, el arte de la impunidad total. Parece que si no había armas de destrucción masiva no pasa nada, la guerra era necesaria de todas maneras.

Pero los políticos republicanos de Estados Unidos no escatiman muertos ni dentro ni fuera de sus fronteras, si es que existen sus fronteras. Unas horas después del anuncio de Bush, su compañero de partido, Arnold Schwarzengger, gobernador de California, se lavaba las manos como Pilatos y aplaudía la ejecución de Stanley ’Tookie’ Williams, un preso norteamericano que llevaba 30 años en el corredor de la muerte y que había sido nominado varias veces al Premio Nobel de la Paz, por sus trabajos contra la violencia y su labor de concienciación de los jóvenes de barrios conflictivos.

El actor de origen austriaco que gobierna California, internacionalmente conocido como Termineitor, ha utilizado la ejecución de Tookie para recuperar popularidad en las encuestas y reconciliarse con los militantes de su partido. Debe ser que el acta de defunción de un preso negro nominado a un premio de la paz debe dar más votos que aprovechar que se ha reinsertado y que quiere ofrecer su ejemplo. Mientras la inyección letal penetraba en las venas de Tookie, las encuestas aumentaban las posibilidades de que Arnold Schwarzengger pueda ser reelegido en las próximas elecciones.

Al tiempo que medio planeta condenaba la ejecución de Tookie, George Bush conocía los primeros resultados de las encuestas llevadas a cabo tras el anuncio del número de víctimas de Irak. Los 30.000 muertos iraquís han aumentado la popularidad de Bush, confirmando la teoría de que los muertos de segunda aumentan los votantes de primera. Es como si los muertos votaran a favor de sus asesinos.

Publicado el 14 de diciembre de 2005
25/03/2006 09:13 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

MODERACIÓN ABSOLUTA

No sé como puedo agradecerle a Mariano Rajoy el peso que me ha quitado de encima. Quién me lo iba a decir. No creo que mi vida dure los años suficientes como para devolverle este favor. Yo, que tengo tendencia a preocuparme y sentirme inquieto por la situación política. Yo, que a veces siento que la tensión entre las dos principales fuerzas parlamentarias puede convertirse en un cataclismo. Yo, que pensaba que la derecha española estaba equivocada, acabo de ver la luz.

Todo ocurrió de improviso. Ayer por la noche, viendo el telediario, apareció Mariano Rajoy en pantalla. De un salto me escondí detrás del sillón, que es lo que hago desde hace unos meses cada vez que un líder del PP hace declaraciones públicamente. Y mirando de reojo a la pantalla escuché sus hermosas y cautivadoras palabras; ese verso político que cambió mi vida como si el cristal a través del cuál miro la realidad dejara, en ese preciso instante, de ser el mismo. Y dejándome de rodeos reproduzco la frase: “El PP este año ha hecho una oposición responsable… y de una moderación absoluta”.

Mientras escribo esta columna no sé si la palabra moderación, o el bufete de abogados que la representa, ha interpuesto ya una demanda contra Mariano Rajoy ante la Real Academia o está planteando hacerlo. Tampoco sé si el líder popular se ha realizado todos los chequeos pertinentes tras su aterrizaje forzoso.

Desde que el Partido Popular sintió que alguien le había robado las elecciones del 14 M, nada en su labor de oposición ha sido relativamente moderado. Más bien parece lo contrario; han conseguido que su viaje al centro les lleve exactamente al centro de la extrema derecha.

En los últimos tiempos la derecha española ha decidido dejar de disimular. Los cuatro años de mayoría absoluta de José María Aznar le han devuelto la esencia del nacional catolicismo. Durante la transición tuvieron que aparentar lo que no eran, para convencer a una mayoría del electorado español de que se trataba de algo nuevo. Y lo hicieron. Pero cuando tuvieron la misma cantidad de mayoría que hoy dicen tener de moderación, la absoluta, quisieron dejar de ocultarse y entonces emergió su verdadera identidad.

En este año de moderación el Partido Popular llevó un psiquiatra al Senado que afirmó que los homosexuales y sus padres eran unos enfermos. En este año de moderación Rajoy y los suyos se declararon dueños universales de la palabra matrimonio. En cambio, cuando se descubrió que en Irak no había armas de destrucción masiva estuvieron absolutamente callados o moderadamente silenciosos. Y qué ejemplo de centrismo galáctico cuando se manifestaron contrarios a la retirada de la estatua ecuestre de Franco o Manuel Fraga alabó la dictadura del padre fundador, ese sangriento generalísimo, desde las páginas de un diario italiano.

La derecha española tiene pendiente un cambio profundo que se resiste a hacer. Arrastra demasiados lastres de otros tiempos. Mientras no lo haga y siga diciendo que su labor política y su trabajo de oposición son de absoluta moderación, yo pensaré que me siguen tratando como si fuera un “bobo solemne”.

Publicado el miércoles 21 de diciembre de 2005
25/03/2006 09:14 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LA VIEJA POLÍTICA

Los telediarios españoles de los últimos meses podrían participar en cualquier festival de cine de terror. Llevamos bastante tiempo viendo cómo nuestros peores fantasmas toman cuerpo y voz. Abandonan sus paseos nocturnos por los desvanes del tiempo y aterrizan en el presente insistiendo en seguir ejercitando su mayor habilidad; dar sustos.

En el año 2005 hemos visto el regreso de la política zombie. Ideas que parecían enterradas y bien enterradas han resucitado. A veces han aparecido vestidas de sotana, con su profunda negrura y su olor a vieja caverna. Otras, encaramadas al discurso de líderes políticos que se han afanado en representar lo sociológicamente vetusto. Hablaban y discutían de palabras: matrimonio, nación o calidad de la enseñanza; incapaces de retirarse la máscara y dejarnos observar su verdadero rostro.

Sin apenas capacidad para parpadear, hemos visto cómo el nacional catolicismo se retiraba el lifting y dejaba traslucir su piel rancia y jurásica. Pero hasta ahora no habían aparecido todos los que son. El último en llegar a nuestra particular parada de los monstruos ha sido el teniente general José Mena. Sus declaraciones acerca de una posible intervención militar en Cataluña, si el Estatut profana alguno de los principios constitucionales, han sido una emotiva muestra de patriotismo exultante.

Relaja bastante saber que todavía queda en nuestro ejército un alto porcentaje de salvapatrias. Si las ansias constitucionales de Mena le llevaran a Barcelona a bordo de un tanque, habríamos descubierto una trascendental paradoja: que con nuestros impuestos financiamos un ejército para defendernos de nosotros mismos.

La sociedad española está llena de memoria oculta de otros tiempos en que la Constitución de todos era el Código Militar. Gente que se estremece cuando ve a un hombre repleto de galones y con uniforme del ejército hablando de la posibilidad de una intervención del ejército. Hay una derecha que lleva siglos utilizando esa herramienta y que se resiste a dejar de usarla.

Las declaraciones de Mena son un ejercicio gimnástico para nuestra joven democracia. La reacción social ha sido suficientemente madura y serena como para pensar que muchos habitantes de estas tierras se han convertido en ciudadanos con el lento ejercicio de las libertades públicas. En algunas emisoras de radio esos ciudadanos pedían una sanción mayor para José Mena, algo sorprendente en un país que salió de una cruenta dictadura sin exigir responsabilidades a ninguno de sus “engalonados”.

Este teniente general se ha cargado de un plumazo decenas de años de trabajo y cientos de millones invertidos en lavarle la cara a un ejército que tiene en su currículum histórico el ejercicio de grandes acciones contra su propio pueblo. Años de cooperación internacional, de actividad humanitaria que han saltado por los aires. Ni siquiera sirve ya el intento de cambiarle el nombre y borrarle el pasado llamándolo Fuerzas Armadas. Tras la dictadura hemos vivido el espejismo de que de la noche a la mañana nos convertíamos en otra cosa. Pero cambiar la mentalidad de una sociedad es mucho más complicado que aumentar su renta per cápita.
25/03/2006 09:14 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

MARIANO EL ACTIVISTA

Es muy posible que los historiadores del futuro descubran algún día el secreto mejor guardado por Mariano Rajoy. Si eso ocurre, en un archivo histórico del Partido Popular, un investigador encontrará un pequeño certificado. Puede que al principio no le dé mucha importancia, cuando compruebe que se trata del título de un cursillo a distancia. Quizás aumente su interés cuando descubra el contenido de ese curso: Activismo Político. Y en el siguiente renglón podrá leer el nombre del que fuera líder de la derecha española a principios del siglo XXI. Si ese historiador del futuro realiza las correspondientes asociaciones de ideas podrá comprender con detalle lo que nos está ocurriendo en los últimos meses.

Mariano Rajoy se ha echado a la calle con las técnicas de movilización que durante décadas han sido patrimonio de los partidos y sindicatos de izquierdas. Llevamos varios meses viendo sus manifestaciones y concentraciones en las calles de distintas ciudades. Hasta hace poco tiempo la derecha arreglaba este tipo de asuntos en los despachos, con un guante blanco. Pero algo ha ocurrido para que hayan cambiado radicalmente sus técnicas de agitación y propaganda.

Rastrear las causas de ese evidente cambio es una tarea particularmente compleja. Una de ellas podría datar del 13 de marzo de 2004. Ese día, la víspera de las elecciones, miles de personas se manifestaron frente a las sedes del PP en muchas ciudades. Esas manifestaciones, en las que la gente pedía la verdad acerca de la autoría del atentado de Atocha, cambiaron el rumbo de las elecciones.

Tras la derrota electoral el Partido Popular analizó el escenario político en el que se encontraba. Y algún asesor, el mismísimo líder u otro ex líder en la sombra, decidieron aplicarse el viejo refrán de: “Quien a hierro muere a hierro mata”.

Desde eso momento los dirigentes y los militantes del PP han hecho un cursillo acelerado de movilizaciones callejeras. Han aprendido a hacer pancartas, a diseñar pegatinas combativas, a redactar lemas rimados para gritar y a convocarse unos a otros con bastante éxito de participación.

Así la derecha ha ido ocupando espacios y ritos políticos que no le pertenecían, aprendiendo a combatir con las armas contra las que había combatido. Dice un proverbio popular que a lo largo de la vida acabamos pareciéndonos a lo que odiamos. Ejemplos como éste pueden considerarse científicos.

Pero Mariano Rajoy es un líder que no se conforma. Ha obtenido un sobresaliente en movilizaciones ciudadanas, pero aspira a mucho más. Parece como si quisiera demostrarle a la izquierda que es capaz de mejorar el uso de sus herramientas. Y en ese afán por perfeccionarse ha anunciado que presentará una Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Se trata de una propuesta al Parlamento para la que son necesarias 500.000 firmas. Con ello quiere convocar un referéndum acerca del Estatuto de Cataluña. Que tengan cuidado los empresarios que hasta ahora han confiado mucho en él. El activista Mariano cualquier día de estos convoca una huelga y le coge el gusto.

Publicado el 25 de enero de 2006
25/03/2006 09:15 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

EL ESCÁNER

Las noticias acerca de nuevos inventos son unas de mis preferidas cuando leo el periódico. Me encanta conocer los avances de la tecnología. En especial, me gustan los que tienen que ver con la medicina, para algo soy aprensivo y me preocupo en exceso por los males del cuerpo.

Recientemente he conocido uno de esos inventos que me encantaría tener. Se trata de un escáner de última generación. En su manual de instrucciones dice que puede explorar órganos completos en un segundo. Sin duda es algo que ayudará a menguar las listas de espera sin necesidad de maquillarlas. En lo que dura un latido, la máquina fotografía en tres dimensiones el corazón, permitiendo un diagnóstico veloz.

Me gustaría conocer a alguien que tuviera ese escáner. Si me lo prestara podría cumplir uno de mis grandes sueños; escanear la realidad. Qué puede haber más hermoso que admirar en tres dimensiones lo que son verdaderamente las cosas. Sobretodo en un mundo en el que la mayoría de las personas son personajes y fingen lo que les conviene.

Si hubiera tenido esa máquina en mis manos la habría llevado a la Audiencia Nacional en el momento en el que decidió retener en Madrid los Papeles de Cataluña que habían pasado varias décadas secuestrados en Salamanca. Quizás en ese momento se hubieran fundido los plomos de la máquina porque el voltaje de esa decisión era de baja intensidad, de cuando sólo existían las bombillas de 125 voltios.

También me hubiera gustado escanear al Consejo General del Poder Judicial cuando, sin que nadie lo pidiera, emitió un informe contra el Estatut. Para interpretar ese diagnóstico es posible que hubiera necesitado ayuda del equipo arqueológico de Atapuerca. Siempre pensando en que igual que hay expertos en lenguas muertas los debe haber en ideologías en vías de extinción.

Y puestos a escanear más cosas me hubiera gustado llegar con mi máquina al Palacio de La Moncloa, el día de la reunión secreta del presidente Zapatero y Artur Mas. Debió ser una tarde maravillosa, fumando sin parar y celebrando el enfado que le esperaba a Carod Rovira. Igual hubiera detectado en el bolsillo de alguno de los dos negociadores la fecha del adelanto de las próximas elecciones catalanas. Sería perfecto para dar una primicia en esta humilde columna.

Si al prestarme el superescáner me hubieran dicho que sólo podía escanear una cosa tengo muy claro cuál habría elegido. A que lo adivinan. Me habría presentado con la máquina prodigiosa en la reunión en la que Rajoy, Acebes y Zaplana decidieron el texto de la pregunta para su referéndum callejero. Acebes queriendo chinchar a Piqué diciendo que había que meter la palabra Cataluña. Rajoy asegurando que le había prometido a Piqué que no nombraría el Estatut. Y Zaplana mirándose en el espejo para comprobar la calidad de su permanente bronceado.

Algún día tendremos junto a la televisión un escáner doméstico para ver la realidad y saber la verdad de lo que pasa. Eso no quiere decir que queramos verla. Lo más probable es que, como estamos acostumbrados a la ficción, sigamos prefiriendo el televisor.

Publicado el 1 de febrero de 2006
25/03/2006 09:16 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

EL SÍNDROME DE DIÓGENES

Cada cierto tiempo aparece algún caso nuevo en los medios de comunicación. Una persona mayor, que generalmente vive sola y acumula en su casa toneladas de desperdicios. El resultado de tanto deshecho es a veces consecuencia de la retención de la propia basura; y en otros casos el de la recolección que esas personas llevan a cabo por las calles de su barrio.

La psiquiatría ha bautizado estos comportamientos con el nombre de “Síndrome de Diógenes”. Se ha utilizado la figura del filósofo griego que hizo de la austeridad uno de los principales valores de su forma de vida. Esa misma austeridad, o una relativamente similar, sostienen las personas que padecen el síndrome. Por eso en numerosas ocasiones se encuentran entre sus objetos personales cantidades de dinero apreciables, fruto de una economía de guerra y una vida enfocada a la acumulación y no al gasto.

Las razones por las que este tipo de personas acumulan objetos son múltiples. En la mayoría de los casos se diagnostican trastornos mentales que convergen en ese tipo de comportamientos. Son personas con patologías diferentes que manifiestan un mismo síntoma. A veces provocan a su alrededor una “locura compartida”, involucrando a alguno de sus familiares en el imparable proceso de acumulación y almacenamiento de cachivaches.

Cuando el síndrome es especialmente agudo puede considerarse infinito. Eso quiere decir que la acumulación de objetos no tiene fin dentro de los dominios residenciales del paciente. Se han dado casos en los que la persona que lo padecía dormía en la escalera de su edificio porque en el interior de su casa ya no cabía ni un alfiler.

La acumulación de esa clase de objetos no es el único síntoma del síndrome. A menudo, se trata de personas desaliñadas, que descuidan su higiene personal. En otros casos los sujetos habían alcanzado una cierta especialización, dentro del ejercicio de ese inútil coleccionismo. Los hay especializados en bombonas de butano vacías, en neveras, en sillas; como si en la repetición encontraran una cierta claridad dentro de sus confusos objetivos. Pero siempre sin que la inutilidad repercuta en su acumuladora rutina.

Pero la pasión por acumular cosas viejas no es patrimonio exclusivo de ese tipo de individuos. Existen grupos humanos que desde una cierta perspectiva podrían padecer el síndrome de Diógenes. Me refiero, por ejemplo, y no por casualidad, al Partido Popular. Mariano Rajoy y sus muchachos son incapaces de liberarse del lastre de otros tiempos.

En los últimos meses les hemos visto acumular rancio conservadurismo; la levedad con la que condenaron la declaraciones del Teniente General Mena, acerca de una intervención del ejército en Cataluña; su apoyo a los valores más caducos del catolicismo o su defensa del fiscal Fungairiño, al que tanto cariño le tiene la familia Pinochet, desde que el dictador chileno evitó ser juzgado y encarcelado por nuestra justicia. Toneladas de tradicionalismo que han llegado a nuestros días y que entorpecen nuestro camino hacia el progreso. Y en el fondo de tanto principio envejecido, José María Aznar, sonriendo al presente desde lo más profundo del siglo diecinueve.

Publicado el 8 de febrero de 2006
25/03/2006 09:16 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

¡QUÉ QUIJOTESCO!

Tengo que escribir esta columna y aunque son muchas las ideas que se acumulan en mi cabeza mi obligación es seleccionarlas. A veces no es fácil tenerlas claras, pero si no la escribo entera, no se publica. Voy a probar con esta. Durante todo el año pasado he estado a punto de cogerle manía a Miguel de Cervantes. La Ministra de Cultura, Carmen Calvo, ha escondido las carencias de su programa político detrás de cientos de actos relacionados con el autor del Quijote y con la publicación de la primera parte del libro. Es triste vivir en un país donde todo es tan superficial y los debates que deberían llevarse a cabo con profundidad nunca llegan.

A menudo los escritores utilizan la ficción para escribir de la forma más realista que pueden. A veces los escritores reflejan en sus libros lo que la sociedad no quiere ver de sí misma, lo que no se atreve a reconocer. En un año de conmemoración del Quijote, deberíamos habernos planteado cuán quijotesca es nuestra forma de ver la vida, en lo positivo y en lo negativo.

Entre todos los personajes de la política ibérica hay uno que condensa algunas de las características del más famoso de nuestros Caballeros Andantes. Alguno puede sorprenderse pero me refiero a José María Aznar. Sus últimas declaraciones en las que ha dicho que se ofrece para combatir el populismo izquierdista de América Latina demuestran lo que digo; que detrás del ex presidente del gobierno hay un Caballero Andante, deseoso de deshacer entuertos.

Durante sus cuatro años de gobierno con mayoría absoluta demostró su afán por emular a Don Quijote y no sólo por tomar bajo su protección a un escudero como Mariano Rajoy. Su afán por defender a sus conciudadanos no tiene parangón. Por ejemplo, cuando nos anunció la existencia de armas de destrucción masiva en Irak y no las había. Qué mejor manera de ver gigantes donde sólo había molinos. Y una vez que se puso a ver monstruos no paró de verlos; con la gente que discrepaba políticamente de él, con los actores que se revelaron contra sus hazañas bélicas, con la forma en la que construyó una monstruosa mentira tras el atentado del 11 de marzo.

Prensaba que el tema del Quijote me iba a llegar hasta el final de la columna pero no se me ocurre más. Eso no quiere decir que no vaya a aprovechar el resto del espacio que me ofrece este periódico. Se me ocurre comentar la hoja parroquial del arzobispado de Valencia en la que se dice que las mujeres maltratadas son unas provocadoras. Un Catedrático de Teología, Gonzalo Gironés, ha escrito el citado panfleto. Por lo visto las mujeres que sufren agresiones físicas en el fondo se lo merecen.

Para la Iglesia católica española las mujeres siempre han sido unas provocadoras. Hace unos cientos de años las quemaban por llevar una vida liberal y durante el siglo veinte trataron de corregir esa desgracia de la especie llamada mujer. Desde que la provocadora de Eva consiguió que Adán mordiera la manzana, las mujeres han estado perseguidas; han sido brujas, adúlteras o nevenkas. Y por lo que parece todavía no han ganado el derecho a liberarse de tanta culpa. ¡Con la Iglesia hemos topado! Anda, otra vez Cervantes. Si es que este país es demasiado quijotesco. Y yo ya acabé.

Publicado el 15 de febrero de 2006
25/03/2006 09:17 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LA SONRISA DEL BANQUERO

Aleluya, aleluya; los cinco grandes bancos españoles han obtenido durante el año 2004 un 57% más de beneficios que en el ejercicio anterior. Me alegro de que personas tan necesitadas como los banqueros consigan tener más dinero, porque seguro que eso les pone contentos. Y en cualquier país que se precie es muy importante que se sientan alegres. En el mundo en el que nos ha tocado vivir hay pocas cosas más importantes que la sonrisa de un banquero.

Los banqueros son así, trabajan y trabajan para no tener números rojos en la cuenta y no parecerse al común de los mortales. Están obsesionados por ser diferentes y convertirse en personas especiales. Ellos prefieren llegar sobrados a fin de mes y no perder una décima de segundo buscando una oferta en un hipermercado.

Los que no somos banqueros somos de otra manera, con otras manías: pagar las cosas a plazos, y cuantos más mejor; negarnos caprichos que supondrían pequeñas alegrías o quedarnos en casa para no ir al cine y a cenar en un buen restaurante. Incluso hay manías peores. Por ejemplo, una que me ha llamado mucho la atención y que ha salido en un periódico. El sueldo medio español es el mismo hoy que el de 1997, si le descontamos la inflación. Lo dice un estudio de la Universidad de Navarra y el Instituto Nacional de Estadística, así que debe ser de fiar. Se trata de una nueva paradoja; mientras el planeta se calienta, los sueldos se congelan.

Es curioso que el sueldo medio pueda detenerse en el tiempo. Y mucho más curioso es que con un sueldo de hace nueve años paguemos precios de hace nueve horas. Sin duda es un arte, por no llamarlo un milagro. Tengo que añadir que la inflación en estos nueve años ha aumentado un 29 por ciento, casi nada. Por no hablar del precio de la vivienda que no hay calculadora que lo sume.

La economía de mercado, ayudada por el neoliberalismo, hace estas cosas. Le da más al que más tiene y menos al que más lo necesita. Hubo un tiempo en que algunos partidos políticos pedían que los beneficios de la banca fueran limitados, incluso que la banca fuera del Estado. Pero tras la caída del muro de Berlín cayeron muchas más cosas y los banqueros ganan más y pagan menos. Tiene fundaciones para desgravar, unas empresas un tanto especiales que se llaman SICAV y que son como paraísos fiscales pero sin tener que salir de España.

Hubo un tiempo que los que no son banqueros se unían y se manifestaban para defender sus derechos. Y cuando veían que los banqueros ganaban mucho dinero sentían que una parte de esos beneficios les pertenecía a ellos y a sus familias. Y entonces se peleaban con los banqueros y se negaban a que su sueldo se quedará congelado. Y querían repartir esos beneficios y pensar que eso permitiría que todos viviéramos un poco mejor. Y a veces lo conseguían. Pero algo ha pasado en el mundo para que los que no son banqueros se resignen a la congelación de sus sueldos y los que si lo son no tengan que preocuparse porque sus astronómicos beneficios puedan ser considerados una injusticia social.

Publicado el 22 de febrero de 2006
25/03/2006 09:19 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

RABOS DE PASA

Cuando se me olvidaba algo, y por mucho que intentaba recordarlo no lo lograba, mi abuela siempre me decía lo mismo: “Rabos de pasa”. Según la tradición popular ese era el sencillo remedio contra los olvidos. Con ingerir unas cuantas hebras secas de uva el cerebro alcanzaba la precisión del disco duro de mi ordenador.

La sociedad española tiene graves problemas de memoria y aunque son miles las hectáreas dedicadas al cultivo de la uva, harían falta muchas más cosas que todos esos rabos de pasa juntos para solucionar ese problema.

Esos problemas se evidencian con ciertos acontecimientos políticos. Con el tema de la negociación con ETA ha sido muy evidente. Hace algo más de siete años este mismo periódico llevaba en su portada la noticia de que José María Aznar había abierto el diálogo con ETA. Por aquel entonces era Ministro del Interior Jaime Mayor Oreja, que no hizo ningún amago de abandonar un gobierno que estaba iniciando negociaciones con terroristas.

El ex presidente del gobierno se manifestaba el pasado sábado junto a miles de personas que rechazaban esa negociación. Como si de su cerebro se hubieran borrado aquellos días en los que su gobierno inició el mismo proceso negociador en el que se encuentra el presidente Zapatero. En todo caso, Aznar debería enfadarse porque el actual gobierno imite su política con el tema del terrorismo y la negociación con los nacionalismos vasco y catalán.

La derecha española tiene una memoria difusa y bastante complicada. El otro día un amigo me comentaba algo que tiene mucho que ver con esto. Decía que cuando se dice que ETA lleva tres años sin matar, ¿por qué no sale nadie del PP a decir que atentaron hace menos de dos años en Atocha? Y la verdad, es curioso que después de haber estado un año y medio tratando de convencernos de que el 11-M no fue responsabilidad del terrorismo islamista, tengan ese lapsus.

La manifestación del pasado 25 de febrero evidenció la operación política del Partido Popular con respecto a las víctimas. Cuando el gobierno popular inició los contactos con la banda terrorista ETA, a la que Aznar llegó a llamar Movimiento de Liberación, algunos sectores de las víctimas no sintieron la ofensa que muestran ahora. Es curioso que el mismo proceso cambie de tal modo su reacción dependiendo de las siglas políticas de quien reside en el Palacio de la Moncloa.

También pasa algo parecido con Mariano Rajoy. Con respecto a la actual política del gobierno no para de decir que Zapatero está rompiendo el espíritu de la transición. No se debe dar mucha cuenta de lo que habla. El espíritu de la transición tuvo uno de sus ejes fundamentales en la negociación con una banda armada que gobernó este país durante casi cuarenta años. Los torturadores, los asesinos, los que se apropiaron de bienes que no eran suyos, entraron en la democracia sin pasar por un banquillo. La sociedad española y las víctimas del franquismo pagaron un importante precio político para poder vivir en democracia.

Publicada el 1 de marzo de 2006
25/03/2006 09:20 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

NUESTROS APARATOS

Decía el pensador canadiense Marshall McLuhan que toda la tecnología que utilizamos con energía eléctrica es una prolongación de nuestro sistema nervioso. Eso quiere decir que la televisión, el ordenador, la bombilla del baño o nuestro teléfono móvil son prolongaciones de nuestra red neuronal.

Mucha de la tecnología que ha creado el ser humano está destinada a erradicar sus miedos. La luz, para huir de la oscuridad; el teléfono, para desterrar la soledad; y la máquina de rayos x para ver más allá de nuestra mirada.

El mundo que estamos creando se parece demasiado a nuestros miedos y fantasmas. Con la velocidad reducimos las distancias, con el teléfono móvil podemos tener localizados en todo momento a nuestros seres queridos… Ese sistema nervioso externo que hemos creado está matando al individuo que hay en nosotros y convirtiéndonos en otra cosa. Cada vez estamos más conectados, interconectados, formando una red.

Otra de las curiosidades de este fenómeno es la relación de dependencia que establecemos con la tecnología. La vida nos parece imposible sin nuestros aparatos. Somos incapaces de apagar el teléfono móvil, aunque sea para dormir y a pesar de que en casa hay un teléfono fijo con el que nos pueden localizar. Miles de personas se duermen escuchando la radio, incapaces de conciliar el sueño sin un estímulo externo. Vivimos el espejismo de conquistar una independencia que es exactamente lo contrario.

Según la visión occidental del mundo, y adaptando el principio de McLuhan, los países desarrollados son aquellos que tienen un sistema nervioso exterior más complejo. Eso quiere decir que el hombre más dependiente de la tecnología es el ser supremo de la humanidad. Y según esa cultura occidental, los hombres que sólo dependen de las realidades objetivas (comer, dormir, amar, reproducirse) son inferiores, subdesarrollados.

El clímax del sistema nervioso exterior al hombre es la energía nuclear. Una central nuclear puede poner en funcionamiento miles de neuronas tecnológicas. Un arma nuclear porque puede destruir todo lo que nos rodea, incluso destruirnos a nosotros mismos.

Los países en la actualidad se miden por la complejidad de su sistema nervioso externo. En estos momentos el sistema nervioso norteamericano es el más potente del planeta. Por eso George Bush se preocupa de que los países que él considera enemigos no accedan a la energía nuclear para que desarrollen sus neuronas externas.

Alguien ha decidido que Irán no puede tener un sistema nervioso más complejo. Esa fue la excusa para invadir Irak y así están las cosas. El único país que se ha atrevido a matar a miles de personas con una bomba atómica es el que decide quién tiene derecho o no a ese tipo de armamento. No sé porqué un hombre como Bush, que ha iniciado una guerra con miles de muertos, tiene más derecho a que su sistema nervioso decida sobre la vida o la muerte de cualquier persona del planeta. Y no lo digo por el del número de neuronas cerebrales que acostumbra a utilizar.

Publicada el 8 de marzo de 2006
25/03/2006 09:20 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

DECIR ADIÓS


En recuerdo de Palma Granados

Estaba sentado, leyendo en un jardín, bajo las ramas de un frondoso castaño y apareció ella.
-Buenas tardes -le dijo.
-Buenas- contestó sin levantar la mirada.
-Parece que no sabes quién soy -dijo ella.

Colocó un dedo a modo de marcapáginas y levantó la mirada. Al reconocerla sintió un estremecimiento, cerró el libro y lo dejó en un extremo del banco.
-¿Eres mi Vida? -le dijo él.
-Exacto -respondió ella.-

Y ha llegado el momento.Él sintió un nudo en la garganta, una angustia infinita que recorrió su cuerpo.

-Ha llegado la hora de que lo hagas -dijo ella.

Él se la quedó mirando con un gesto dibujado por la tristeza; sus ojos comprimidos, su respiración agitada, sus latidos desbocados, galopando a lomos de la desesperación.

-¿Ya no podré dormir nunca más a su lado, ser feliz simplemente por tenerla cerca, despertarme por la noche y sentir que está ahí, conmigo, que no ha elegido otro lugar en el mundo para hilvanar sus sueños, otro lugar a más de un milímetro de mí?

Su Vida asintió pero él continuó hablando, como si tratara de alejar ese momento.

-¿Ya no podré abrazarla y cerrar los ojos mientras siento que su cuerpo y el mío forman parte del mismo talló del amor, y besarla en el cuello, y sentir sus manos en mi espalda, como dos estrellas que se hubieran posado en un rincón del cielo?

Su Vida asintió de nuevo y él continuó hablando, sentado en el banco.

-¿Eso quiere decir que nunca más podré mirarla y sentirme invadido de felicidad mientras sus ojos me miran con destellos, mientras su mano se posa en mi pierna y la acaricia; o que me diga que me quiere mucho, que nunca ha tenido tanta suerte como el día en que el destino me puso en su camino?

Su Vida asintió de nuevo, pero esta vez se levantó inquieta, mientras él trataba de no moverse de donde estaba sentado y continuaba hablando:

-¿Ya no podré besarla, navegar por su boca, y sentir que no importa el mundo, que el universo se reduce a la sensación placentera de sentir que juntos somos uno?

Su Vida asintió y le cogió por el brazo, para hacer que se levantara de una vez. Él se levantó, pero antes de dar un solo paso volvió a preguntar.

-¿Nunca más podré dedicar mi existencia a hacerla feliz, a decirle que es el ser humano más hermoso que he encontrado en mi vida, que su fragilidad y su sensibilidad me hacen quererla todavía más, que su forma de luchar por la vida es la causa más grande que podré encontrar a la que dedicar mi tiempo, mis sueños y mis anhelos?

Su Vida asintió, pero esa vez le cogió del brazo y le hizo ponerse a caminar. Él, como si no quisiera ver lo que estaba pasando, como si no quisiera aceptar lo que le esperaba, lo que se le precipitaba, siguió hablando, ajeno a la realidad.

-¿Y nunca más podré mirar sus manos, observarla en silencio, sentir que con su sola cercanía la felicidad florece en mí, me llena de vitales emociones. Ya no podré mirarla a los ojos y decirle que la quiero, que la vida sin ella para mí no será vida?

Su Vida, enojada, le dijo:

-No te hagas más preguntas. Ella ya no está. Sólo tienes que decirle adiós y empezar de nuevo.

Publicado el 22 de marzo de 2006

25/03/2006 09:21 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

BENDITOS EUROS

Este lunes comencé el día del mismo modo, con la misma actitud. Leí que la Organización de Naciones Unidas conmemoraba el Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza. Desgraciadamente se trata de un día que va a seguir conmemorándose durante muchos años. Para la ocasión, la ONGs sacaron a la luz el número de personas que viven en España en el umbral de la pobreza; casi ocho millones.

Continué mi búsqueda hasta dar con una información que no estaba en la sección de “insólito”, sino en la de economía. El titular decía así: “La Iglesia supera el caso Gescartera y aumenta un 13,5% sus inversiones en Bolsa”. Por lo visto, el brazo financiero de la Conferencia Episcopal consiste en una aseguradora que preside Rouco Varela. En la cuenta de esa compañía convergen las calderillas y billetes pequeños que los monaguillos de España recogen con sus cepillos. Y consiguientemente, Rouco se encarga de que esos millones de euros cumplan el principio bíblico de crecer y multiplicarse.

Por una extraña razón se me ocurrió asociar las dos noticias. Y qué casualidad; mientras en España hay casi ocho millones de personas que viven en el umbral de la pobreza, la Iglesia católica invierte casi ocho millones de euros en la bolsa. Y además, es posible que alguno de esos céntimos que se convierten en acciones de Enagas o Telefónica, hayan sido depositados en los cepillos por esas personas que han tenido la desgraciada suerte de ser pobres en el mundo económicamente desarrollado.

Puede que me equivoque, pero que yo recuerde, la Iglesia católica española nunca ha paseado a los pobres bajo palio. Su afán por obtener poder político y económico no ha disminuido con el paso de los años. Ni siquiera lo hizo tras el fin de esa bendita dictadura, en la que participó activamente para repartirse el botín de la cruzada.

En la actualidad, atrincherada en otros tiempos, la Iglesia trata de salvar de su naufragio histórico los muebles que le quedan. Su fe en los privilegios se conserva intacta. Y lo que antes conquistaba en el nombre de Dios, ahora lo hace con nuevos métodos. Las manifestaciones que le hemos visto protagonizar últimamente son un claro ejemplo. Así tratan de explicarle al Gobierno que no se atreva a quitarle los miles de millones de pesetas que todos los españoles le entregamos anualmente a Rouco y sus compañeros para dinamizar la economía; por lo menos la suya.

Publicado el 19 de octubre 2005
25/03/2006 09:06 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

MEJOR DORMIDO

No soy una persona dormilona, pero reconozco que a veces me asalta el sueño en cualquier parte, como si tuviera una necesidad imperiosa de huir de la realidad. Una mañana iba hacia el trabajo y me quedé dormido en el autobús, con la cabeza apoyada en el hombro de mi compañera de asiento. Soñé que llegaba a la oficina y mi jefe me llamaba a su despacho con una voz agradable como nunca le había oído. Cuando me sentaba frente a él me decía, con una sonrisa en los labios, que todos los dueños de todas las empresas habían decidido ponernos a los españoles el sueldo de los alemanes. En mi sueño salía de su despacho dando saltos de alegría y por la calle no veía empresarios pidiendo limosna, ni la economía del país hundida por los suelos. En cambio veía que todo el mundo estaba más alegre, que las caras tristes que veía todos los días habían desaparecido y la gente se sentía recompensada por todos los años de su vida que dedicaba a trabajar.

Otro día me quedé dormido a la hora de la siesta. Y soñé que el Congreso de los Diputados estaba a punto a aprobar una reforma de la Constitución. Corría al supermercado para llenar mi casa de latas y de agua mineral. Me despedía de mis seres queridos por teléfono antes de que cortaran las líneas. Llamaba a dos o tres amigos que no veía hacía años para darles las gracias por lo bien que lo habíamos pasado juntos. Y mientras los diputados votaban que sí a la reforma constitucional me acordaba de llamar a un par de ex novias por si estaban dispuestas a vivir el fin del mundo a mi lado. Después de aprobada la reforma, me pasaba dos días encerrado en casa. Al bajar a la calle, no veía barricadas, ni gente asaltando oficinas bancarias, ni siquiera una ciudad arrasada por el vandalismo. Entonces me daba cuenta de que mi vida no había cambiado en lo fundamental.

Reconozco que hay muchos temas con los que podría soñar y pueden parecer mucho más sugerentes. Pero a mí en los sueños me pasa al revés que en la vida real; cuando me duermo me interesa más la política.

Esta mañana he escuchado que el gobierno tiene previsto abaratar el despido. Como no daba crédito a la noticia, me he quedado en la cama tumbado, durante varias horas, esperando a ver si me despertaba. Pero resulta que ya estaba despierto.

Artículo publicado el 26 de octubre de 2005
25/03/2006 09:07 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

NO ME ASUSTA EL ESTATUT

En el Instituto que estudia los terremotos han tardado en localizar a la persona que podía atenderme. Me han paseado por varios departamentos y como soy aprensivo y pesimista he pensado que no se atrevían a decirme la verdad. Finalmente, me han asegurado que no hacen previsiones como las del hombre del tiempo, pero que prevén que van a pasar varios siglos antes de que la España geológica se parta.

La noticia de que la península no se rompe me ha relajado enormemente. Así que me he sentado a tomar un café y leer el periódico. Pero el Estatut parecía perseguirme y me lo he encontrado en la portada y en varias páginas interiores.

En ese momento me he dado cuenta de que me había asustado antes de pensar realmente en lo que estaba sucediendo o podría suceder. Y he decidido informarme y reflexionar, para tener un criterio propio.

La verdad es que la democracia siempre me ha parecido una especie de organismo vivo. Y una parte muy importante del organismo democrático son los músculos. Los músculos democráticos revisten las instituciones y ciertos acontecimientos y permiten que la democracia camine hacia delante. Por eso, que se debata el Estatut catalán en el Parlamento español es una buena forma de mejorar la democracia.

A mí personalmente, después de conocer el estado geológico de la península, no me asusta que esto que hoy se llama España cambie de nombre o incluso se convierta en algo diferente. Estados Unidos es un Estado federal, compuesto de estados. Las legislaciones son distintas, aunque compartan una misma Constitución. En unos Estados no pueden abrirse casinos y en otros sí. En unos consideran que las patatas fritas son un alimento de primera necesidad y en otros no. La diferencia de sus legislaciones no impide que el país funcione y que tenga sus instituciones. Y George Bush, un eminente patriota, no piensa en que su país se esté desmembrando.

Entonces, me cuesta entender por qué hay tantas reacciones contra ese debate o contra la posibilidad de que nos convirtamos en un Estado federal. Ah, por cierto, el informe de la FAES, la Fundación que preside José María Aznar, asegura que el problema del Estatut es más psiquiátrico que político. Lo que no deja claro es para quién.

Publicado el 2 de noviembre de 2005
25/03/2006 09:08 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

EN NOMBRE DE LA LIBERTAD

A la cúpula de la Iglesia católica española siempre le ha preocupado la libertad y basta con acudir a cualquier libro de Historia para demostrarlo. Su apoyo a la dictadura franquista paseando bajo palio al dictador Francisco Franco es un claro ejemplo. También lo es el hecho de que después de la Guerra Civil miles de españoles necesitaban un certificado de buena conducta de un sacerdote para poder trabajar. O sea, que los curas dictaban quién tenía o no tenía libertad para ganar un sueldo y comer. O por ejemplo, ataban la mano izquierda de los zurdos a una silla (porque decían que era la del diablo) para ofrecerles la posibilidad de aprender a escribir con la mano que les quedaba libre.

Por mucho que le doy vueltas no entiendo por qué la escuela debe ser el ámbito de la enseñanza religiosa. Puede ser porque los niños tienen una mirada inocente, necesaria para ver a Dios; o es más, quizás, que con su prematura formación, asimilen ese tipo de contenidos con mayor facilidad.

La Iglesia católica tiene una tendencia clara a conservar sus privilegios. Y la verdad es que tiene muchos. La Agencia Tributaria, sin ir más lejos, pasa el cepillo por miles de hogares españoles para ver quién quiere o no aportar su calderilla fiscal en la Declaración de la Renta. Es incomprensible que el Estado haga esa labor pero la verdad es que es todo un favor.

A eso hay que sumarle el sermón diario que emite a las seis menos cinco de la mañana en Radio Nacional (“Buenos días nos dé Dios”); la potestad para contratar o despedir profesores de religión o el hecho de que decenas de hospitales españoles tengan una capilla.

El uso y disfrute de una religión es algo que pertenece a la esfera privada de cada familia. Y es algo que los manifestantes que recorrerán las calles de Madrid se niegan a entender. Y son capaces de hablar de persecución cuando reciben muchos millones del Estado y tienen enormes privilegios fiscales.

Como la Iglesia no llama a las cosas por su nombre es difícil saber realmente lo que quiere. Ahora dicen que luchan por la libertad de elección. Y en un país con una democracia joven hay muchas libertades por conquistar. Por ejemplo, y hablando de clases: poder elegir la clase social a la que se quiere pertenecer.

Publicado el 9 de noviembre de 2005
25/03/2006 09:09 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LA DOCTRINA SINATRA

Hasta ahora, cuando un avión aterrizaba en el aeropuerto de Palma de Mallorca, era lo normal que llevara pasajeros en busca de descanso y diversión. Miles de jóvenes llegan a sus playas para sus viajes de fin de curso. Miles de ancianos tratan de aligerar sus otoños rodeados por las templadas aguas del mar Mediterráneo.

Pero estos días hemos sabido que no todos los aviones que llegan a la isla van en misiones de paz y descanso. El servicio secreto de los Estados Unidos, conocido por todos como la CIA, ha utilizado la isla para alguna de sus misiones inhumanas. Los agentes del Tío Sam, acostumbrados a pisotear cotidianamente la Declaración de Derechos Humanos, utilizaron las mallorquinas pistas de aterrizaje para algunas de sus operaciones especiales carentes de escrúpulos.

Resulta que a bordo de un Boeing 737 llegaban al suelo balear, un número desconocido de prisioneros que luego eran llevados a cárceles secretas que se encuentran en los países del este. Principalmente se trataba de presos procedentes de países árabes, sospechosos de terrorismo islamista; los únicos inmigrantes africanos que han podido volar hasta nuestro país sin papeles y sin verse obligados a saltar una valla de seis metros.

La CIA ha utilizado esas pistas de despegue y aterrizaje sin pedir permiso, conscientes como son de que dominan el mundo y que los países que no tienen una estrella en su bandera están a su servicio. Por su parte, el Centro Nacional de Inteligencia español pidió al servicio secreto norteamericano que no utilizara nuestro suelo para ese tipo de misiones tan poco humanitarias. Pero la CIA fue más inteligente que nuestros espías y no les hizo ni caso.

Los aviones en los que viajan los daños colaterales de la guerra de Irak aterrizan donde las da la gana, que para algo pertenecen al país más poderoso de la tierra. No importa que sus pasajeros no tengan garantías procesales, qué más da si sus soldados los torturan, humillan y aplastan física y psicológicamente.

La doctrina Sinatra ha sido uno de los grandes elementos de la política de los USA. Se trata de desarrollar la política internacional con un principio básico: “My way” (A mi manera), como la canción que inmortalizó el gran cantante y actor. Durante décadas han intervenido en la política de otros países sin miramientos. Ayudaron a levantar dictaduras, como en Chile; a que los partidos comunistas no alcanzaran el poder en democracias como la italiana o últimamente a ocupar un país que ocupa los primeros puestos entre los productores de petróleo.

Nuestro Gobierno debe protestar firmemente contra el uso que la CIA hace de nuestro suelo e interesarse por el paradero de los prisioneros que han hecho escala en nuestro país. Es necesario defender los Derechos Humanos, aunque para eso David tenga que arriesgarse a un enfado diplomático con Goliat. La doctrina Sinatra no debe estar permitida cuando se aplica para pisotear la dignidad humana. Es una labor importante y que puede prevenir males mayores. Así tendremos la posibilidad de que el sueño americano no sea una pesadilla para nadie.

Publicado en La Crónica el 16 de noviembre de 2005
25/03/2006 09:10 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

UNA MOSCA DETRÁS DE LA OREJA

Cada vez que Ángel Acebes habla de convocar una manifestación corro a mirarme en un espejo y descubro que sigue ahí la mosca que tengo detrás de la oreja. Adquirí esta extraña capacidad después de verle manejar la información tras el atentado del 11M. Y la verdad, aunque creo en la rehabilitación, veo un poco difícil que el señor Acebes regrese de las tinieblas en las que se sumergió tras el atentado de Atocha.

El PP acaba de convocar una nueva marcha. Todavía no saben si se manifestarán o se concentrarán. Es posible que su departamento de nuevas técnicas electorales esté trabajando sobre un nuevo método de protesta. Los que acusaban al actual gobierno de política de pancartas le han cogido gusto a la marcha callejera. Es como si quisieran confirmar que existiera una inercia vital que nos lleva a parecernos a lo que odiamos.

Bueno, a lo que iba. Que Acebes ha dicho que a principios de diciembre salen a la calle. Y que en esta ocasión lo harán para defender los valores de la Constitución de 1978. Según lo estaba escuchando, la mosca que tengo detrás de la oreja se ha movido para recordarme que estaba allí. Así que me he puesto a pensar y, aunque no tenga por qué servir de precedente, lo he conseguido.

Me han venido a la cabeza los artículos que José María Aznar publicó en la prensa riojana contra esa Constitución. Me ha venido a la cabeza la manifestación de repulsa del 11-M donde el eslogan decía: “Contra el terrorismo, por la Constitución”. Recordando esos momentos mi mosca de detrás de la oreja me ha susurrado que para algunos hubiera sido maravilloso que los nacionalismos se hubieran desmarcado de aquella manifestación y hubiera emergido “el problema” nacionalista para desviar las cosas del atentado cometido por Al Qaeda.

Por eso cuando escucho que el PP se va a manifestar para apoyar y defender la Constitución, sospecho que hay algo más. A la derecha española le cuesta un poco llamar a las cosas por su nombre. Dicen que se manifiestan por la libertad de enseñanza y lo que piden es dinero para la Conferencia Episcopal. Dicen que defienden a la familia y que no se use la palabra matrimonio para las uniones entre personas del mismo sexo e invitan al Senado a un psiquiatra que asegura que los homosexuales y sus padres son unos enfermos.

Me dice la mosca que habita detrás de mi oreja que detrás de la defensa que el PP hace de la Constitución hay algo más. Algo como tratar de explicarle a la sociedad española que el gobierno de Zapatero quiere destruirla y ellos la respetan. No deja de ser muy simbólico que quieren apropiarse de algo que regula la vida de todos nosotros.

La derecha ha descubierto el placer de manifestarse y ahora no para. Las manifestaciones de 13-M ante las sedes el Partido Popular les quitaron el gobierno y no van a parar hasta que el mismo método les lleve de nuevo a la Moncloa.

Las Constituciones se modifican, transforman e incluso pueden redactarse nuevas. Que Acebes quiera apoyarla y defenderla es quizás el mayor síntoma de que ha llegado el momento de cambiarla. Esto último, me lo ha soplado la mosca.

Publicado el 23 de noviembre de 2005
25/03/2006 09:11 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

NOSTALGIA DE LA TRANSICIÓN

José María Aznar tiene ganas de seguir dándonos lecciones y es de agradecer. Ejercer la docencia en la Universidad de Georgetown te marca para toda la vida. No me refiero a contar batallitas de ex presidentes. Simplemente, una persona que ha ocultado tantas cosas tiene mucho que enseñar.

Cuando uno ha gobernado un país con el concepto de que quien no está con él, está contra él, puede confundir lo diferente con lo contrario. Por eso en una de sus últimas declaraciones ha dicho que eso que engañosamente se llama la recuperación de la memoria histórica es justo lo contrario de lo que se hizo en la Transición.

La recuperación de la memoria histórica no es nada más que la aparición pública de la memoria de las víctimas del franquismo. Se trata de un hecho social complementario con el regreso de la democracia tras la muerte de Franco. Pero es algo que parece no agradarle al ex presidente del gobierno. Por lo visto, existen unas víctimas con derechos y otras que no los merecen. Hace tiempo que intuía que Aznar defiende a las víctimas dependiendo del interés político. Si se trata de un dictador como Sadam Husein, es urgente liberar al pueblo iraquí de sus temibles garras, juzgarlo y condenarlo. Pero si se de lo que hablamos es de Franco, entonces el discurso de las víctimas de su dictadura es engañoso. Y yo me preguntó por qué el ex presidente del gobierno tendrá tantas aptitudes para reconocer lo engañoso.

La memoria es a veces muy útil. Tras el atentado del 11 M, el gobierno del PP construyó una versión a su medida. A mí me vino a la memoria un acontecimiento pasado, pero que podía servir para explicar ese presente. Ocurrió el 3 de enero de 1944. Dos trenes chocaron en un túnel, en la localidad leonesa de Torre del Bierzo. Murieron en el accidente decenas de personas. Fue la mayor tragedia ferroviaria de Europa. Pero el gobierno de Franco, por una cuestión de imagen, prefirió ocultarlo. Enterró los cadáveres y la tragedia no fue portada en ningún medio de comunicación del país. Cuando el gobierno de Aznar, por “una cuestión de imagen”, diseñó a su medida la supuesta autoría del atentado de Atocha, yo recordé aquel accidente de tren y pensé que había algo que unía aquellos dos acontecimientos; una cultura política donde los intereses están por encima de todo.

La transición tuvo cosas positivas, pero eso no significa que hayamos alcanzado el mejor de los mundos posibles. Me admira el deseo del Partido Popular de tomar enseñanzas de ella. Sus logros pueden sernos útiles para infinidad de cuestiones. También sus defectos. Perdonó a personas que deberían haber asumido responsabilidades ante la justicia y nunca lo han hecho. Quizás ese es el espíritu que Aznar reivindica, el de la impunidad. El mismo que ha permitido iniciar una guerra en un Irak sin armas de destrucción masiva. El mismo que hace que las mentiras que se escucharon entre el 11 y el 14 M no hayan tenido consecuencias penales. Ya me parecía a mí.

Publicado el 30 de noviembre de 2005
25/03/2006 09:12 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

A través de la ventana escuchaba una lejana y sorprendente melodía: “Libertad, libertad, sin ira libertad”. Me levanté de la silla para asomarme y ver a quién se le ocurría entonar ese tema musical a estas alturas de la película. Casi me desmayé cuando vi el escenario; Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y José María Aznar interpretando el himno de la Transición delante de una pancarta en el que podía leerse: “En defensa de la Constitución”. ¿Qué querrá decir esa defensa?

Si mi subconsciente tuviera un libro de reclamaciones le pediría que ponga ciertos límites a mis sueños, aunque si los tuviera, ya no sería mi subconsciente… y no serían sueños.

Abandonando ese magnífico delirio onírico me desperté en el día de la Constitución, que es el manual de instrucciones de nuestra democracia. Por todas partes escuchaba argumentos a favor y en contra de pasarle una manita de pintura a la Carta Magna. En este país se debate mucho de las formas y poco de los contenidos, algo así como si nos preocupáramos más por lo estético que por lo ético. Y lo digo sin menosprecio de lo estético, que es fuente de alegrías para el alma.

Mientras extraigo de una estantería un ejemplar de la Constitución, para comentarla en esta columna, oigo en la radio que el 19,9% de los españoles viven por debajo del límite de la pobreza.

Empiezo por orden, leyendo el preámbulo, que es algo así como la declaración de intenciones. Y leo esto: “Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo”. Por eso que llaman libre asociación de ideas me acuerdo del porcentaje de habitantes de España que viven en el umbral de la pobreza económica. Y me pregunto si eso puede considerarse la consecuencia de “un orden económico y social justo”.

Como la curiosidad me arrastra, cojo el diccionario de la Real Academia, para comprobar un significado. Se trata de la palabra orden: “Colocación de las cosas en el lugar que les corresponde”. Me cuesta asumir esa definición, un tanto determinista; o sea, que el 19,9 % de la población “disfruta” de la pobreza que le corresponde.

La madre de todas nuestras leyes necesita muchos cambios, pero bastantes menos que los que le hacen falta a nuestra sociedad. Leerla es un sano ejercicio para entender dos cosas: que la realidad es tremendamente inconstitucional y que la Constitución es fundamentalmente irreal. Si a alguien se le ocurriera presentar un recurso de inconstitucional contra la realidad, las autoridades pertinentes tendrían que ilegalizar la pobreza, el paro o la escuela pública sin recursos. Pero sus defensores manifestantes no creo que tengan esas intenciones. Intuyo que lo que el pasado sábado se concentraron junto a Rajoy defienden el orden social y cultural que a cada uno le corresponde.

En cuanto al artículo 35, donde dice que tengo derecho a elegir mi oficio y a una remuneración suficiente para satisfacer mis necesidades y las de mi familia, mejor se lo comento a mi jefe. Aunque, en eso, no le veo yo muy constitucional.

Publicado el miércoles, 7 de diciembre de 2005
25/03/2006 09:13 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

29/03/2006

SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARÍS

Mientras nuestra juventud organiza macrobotellones y reivindica su derecho a realizarlos, otros jóvenes, un poco más al norte, en Francia, se preocupan de su futuro y hacen esfuerzos para que sus derechos y oportunidades sociales no mengüen. Entonces, ¿qué es lo que diferencia dos juventudes con problemas similares y respuestas tan dispares?

La revolución francesa que trató de conquistar la igualdad, la libertad y la fraternidad inició en el país galo un proceso sociopolítico destinado a convertir a sus habitantes en ciudadanos. Los efectos de la Ilustración transformaron la mentalidad de los franceses de modo que interiorizaron sus derechos y asimilaron que la participación social y política era una forma de garantizarlos.

Desde aquel 1789, han sido muchas las ocasiones en las que los jóvenes franceses han llevado a cabo movilizaciones. Eso les ha permitido acumular una experiencia que les permite enfrentarse a los abusos del poder. Varias reformas laborales han sido abandonadas por los políticos que las idearon tras enfrentarse a la respuesta social de una juventud consciente de que tiene unos derechos básicos nacidos del espíritu de aquella revolución.

La juventud española tiene los mismos problemas pero su respuesta nace de la falta de conciencia de que su participación social y política podría cambiar sus condiciones de vida. Algo ha ocurrido en nuestra sociedad para que las reivindicaciones de los jóvenes tengan más que ver con el ocio que con el negocio. La aceptación generalizada de condiciones laborales cercanas al trabajo basura tiene que ver sin duda con nuestra falta de “revolución francesa” y con el arrastre de un pasado que ha tenido como consecuencia una generalizada resignación.

La cultura, que es la forma con la que vemos la realidad y nos relacionamos con ella, está en la raíz de esa falta de respuestas. Mucha influencia procede de una mentalidad monoteísta. La incapacidad de la sociedad española para que dos valores convivan y no sean antagónicos es manifiesta. Como si luchar por unas buenas condiciones laborales fuera incompatible con realizar un macrobotellón o llevar a cabo manifestaciones como las que ocurrieron hace algunos años cuando el ayuntamiento de Cáceres adelantó la hora de cierre de los bares.

Nuestra historia reciente está sin duda en la raíz del problema. La cultura generada por la dictadura franquista, con ayuda de la Iglesia católica, ha generado un sentimiento colectivo de resignación y de aceptación del destino, es decir, de las relaciones de poder, como algo que condiciona nuestras vidas por una voluntad a la que nos debemos someter.

Los jóvenes españoles deberían tomar conciencia del poder que tienen y no utilizan; algo que sí hacen los franceses. Ellos pueden modelar la sociedad en la que quieren vivir y para ello es fundamental que entiendan que una persona puede tener un trabajo digno y bien pagado y largarse a un botellón disfrutando de unos derechos que mejoren su calidad de vida.

Publicado el 29 de marzo de 2006
29/03/2006 21:27 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]