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05/07/2006

LEJOS DE LA REALIDAD

Hace unos días tuve la inmensa suerte de poder escuchar una entrevista radiofónica con José María Aznar, que hablaba desde el estado de Arkansas, al sureste de los Estados Unidos. En medio de su apretada agenda internacional, el ex presidente del gobierno, hoy líder mundial, quería aportar su visión sobre la sociedad española; la de un hombre que viaja sin descanso de un rincón a otro del planeta. Con esa laudatoria, enunciada por el entrevistador, no pude hacer otra cosa que poner mis cinco sentidos para escuchar la entrevista.
 
Aseguraba Aznar que es “un tremendo error” que el gobierno negocie con terroristas y que para derrotarlos no hay que pagar un precio político “por una paz falsa”. Inmediatamente, mi cerebro escaneó alguna de las informaciones que guardo en él y me recordó que en el año 1998 el gobierno Aznar había llevado a cabo negociaciones similares. En esos días, el gobierno popular contacto con el entorno de ETA y puso sobre la mesa la discusión acerca del acercamiento de los presos, lo que debe ser algo parecido a lo que los populares llaman un precio político, que hoy se niegan a pagar.
 
Todavía mis poros segregan estupor al pensar por qué una negociación llevada a cabo por el PP es una esperanza, como entonces titularon algunos periódicos afines; y una negociación llevada a cabo por el PSOE es “un tremendo error”. Tampoco entiendo que el ex presidente popular pueda rechazar en otros líderes políticos lo que él mismo hizo y no se genere un debate público que pudiera llegar a hacerle rectificar.
 
La derecha española sabe manejarse con gran soltura en el terreno de la doble moral. Eso quiere decir que tienen arte en decir que no se debe hacer lo que ellos mismo hacen. Este caso es preclaro, pero existen otros como las competencias que entregó a la Generalitat de Cataluña en sus años de gobierno, o las terribles acusaciones que lanzó hacia el PNV poco después de haber contado su apoyo.
 
Ya es hora de que la derecha se modernice, cambie métodos y abandone la estrategia en la que sus intereses electorales están en un lugar lejos de la realidad. Ojalá desaparezca la cultura política que lleva a los líderes populares a ese comportamiento infantil que consiste en que las cosas no se deben hacer si no las hago yo.
 
La política española necesita una derecha que abandone viejos tics y que deje de estirar la cuerda del miedo para aumentar una tensión en la que piensan que pueden recoger una buena cosecha electoral. Pero la cuerda se gasta y comienza a dar síntomas de ello. Cuando el próximo domingo, según anuncian las encuestas, gane el Sí en el referéndum del Estatut y Cataluña no se desprenda de la península ibérica comenzarán a cambiar las cosas. Si la negociación con ETA sigue adelante y se alcanza una paz que termine con el terrorismo, habrá más cambios. La derecha española ha construido su principal identidad política sobre una ficción, y ese tipo de proyectos políticos corren el peligro de ser derribados por la realidad. Así que como ven, tengo esperanza. Muchas más desde que vi la fotografía de Manuel Fraga con una visera en la que podía leerse “11-M, manipulación”. Menos mal que Aznar no la vio, porque estaba en Arkansas.
Publicado el 14 de junio de 2006
05/07/2006 13:50 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LA INDISOLUBILIDAD DE LA NACIÓN

La Conferencia Episcopal española vuelve a la carga.  Y en estos días está debatiendo estos días la posibilidad de hacer público un documento acerca de sus preocupaciones y posibles soliciones sobre la unidad de España. Y eso sin que haya muestras palpables de que la península ibérica se esté resquebrajando. Lo que más o menos quiere decir que se trata de un acto de fe, aunque un acto que tiene bastante que ver con lo terrenal.
No deja de sorprenderme que los obispos y arzobispos se preocupen tanto por algo que no parece que tenga mucho que ver con el rescate de las almas. Y eso que a ellos los estatutos no parecen afectarles especialmente y menos en zonas como Cataluña, donde la enseñanza religiosa es una de las más subvencionadas de esta nación de naciones que llamamos España.
Como en las Sagradas Escrituras no se hace mención a España, ni a su unidad, tiendo a pensar que el motivo por el que la iglesia católica entra en asuntos políticos es para resolver sus intereses económicos. Precisamente en estás últimas semanas se está negociando, renegociando, la aportación que el Estado entrega cada año. Mientras eso ocurre, los funcionarios y los impresos de la Agencia Tributaria pasan el cepillo, en millones de declaraciones de hacienda, sin que la Iglesia tenga que moverse del sillón. Cada vez que un contribuyente marca el porcentaje de sus impuestos para la Iglesia; los obispos y arzobispos, preocupados por la unidad de España, están haciendo caja sin mover una pestaña y no se quejan de que el Estado se meta en sus asuntos.
Tampoco es mal momento hacerlo ahora, no sólo para presionar sobre la negociación, sino porque en pocas semanas aterrizará en nuestro suelo Benedicto XVI y unas declaraciones suyas acerca del problema territorial, aunque sea de refilón, pueden ser de gran ayuda para sostener sus privilegios, que incluyen entre otros la exención de impuestos como el IVA o el Impuesto de Bienes e Inmuebles, que pagan todos los hijos de vecino de este país a excepción de la iglesia, que posee en España miles de edificios por los que no abona el IBI a ningún recaudador municipal. Sinceramente, el porqué la Iglesia católica no paga esos impuestos parece mucho más interesante como tema de debate que la opinión que puedan tener acerca de la unidad de España.
Otra cosa bien triste es la identificación de la iglesia con las ideas más conservadoras, como si el discurso evangélico hiciera distingos entre los hijos de Dios, dependiendo del partido al que voten o a si se hayan abstenido o votado si o no en el referéndum de Cataluña.
Mientras los obispos y arzobispos católicos ibéricos de sotana negra discuten acerca del sexo de las naciones, en Estados Unidos, la Iglesia Anglicana ha nombrado a una mujer al frente de su organización. Se trata, por supuesto, de una iglesia que está mucho más situada en el presente que los altos cargos católicos españoles, preocupados por la vigencia, más de quinientos años después, del ideario de Isabel y Fernando, los reyes del tanto monta, monta tanto.
La iglesia siempre ha sido muy astuta a la hora de evitarnos a los hijos de Dios los distintos caminos de la perdición. Quizás la sucesiva aprobación de Estatutos de autonomía sea una operación orquestada con el diablo. Esperemos a ver si los obispos encuentran una solución para esto que llaman España. Entre otras cosas para saber qué es realmente. Algo que quizás sólo consiga verse con los ojos de Dios.

Publicado el 21 de junio de 2006

05/07/2006 13:52 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

¿CAMBIOS DE CRITERIO?

La primera declaración pública que escuche fue esta. “Si los únicos que han sido inflexibles, los únicos que han sido inmovilistas, los únicos que han sido irracionales; tomasen la decisión de dejar de serlo, de dejar la violencia, yo sabría ser generoso”.
Después oí otra, en la que la denominación de la banda armada había cambiado considerablemente: “Yo he querido que los ciudadanos españoles supieran y tengan muy claro que el gobierno y yo personalmente, he autorizado contactos con el Movimiento Vasco de Liberación”.
Y exactamente hace dos días, la última. “Muchos de nosotros no aceptamos ninguna negociación política ni mucho menos que ésta se vincule, ni indirecta ni directamente, con que ETA mate o deje de matar... Muchos de nosotros no queremos que los aprendices de brujo pongan en peligro el terreno que España, el Estado de Derecho y la propia sociedad española, con su movilización y su solidaridad, han ganado para la libertad. Sabemos lo que ha costado y no vamos a renunciar a ello.”
Aunque no lo parezca, las tres declaraciones han sido hechas por la misma persona. Se trata del ex presidente del gobierno José María Aznar. Las dos primeras fueron hechas en marzo y noviembre de 1998, cuando el gobierno del Partido Popular inició contactos con la banda terrorista y Aznar aseguró que “sabría ser generoso”. La última fue hecha el pasado lunes y en ellas aludió sin descanso a lo temibles y terribles que son las negociaciones que actualmente se están llevando a cabo para el fin de la violencia terrorista de ETA.
Viendo cómo Aznar inició negociaciones y cómo ahora califica las actuales de proceso de “sumisión y rendición a los terroristas”, hay cosas que no entiendo. ¿Por qué una negociación es buena cuándo él estaba dispuesto a ser generoso con los terroristas y mala cuando la gestiona otro partido? ¿Por qué si Aznar aumenta considerablemente las competencias de Cataluña, como hizo en el año 98, no se rompe España y sí se fractura si se aprueba un Estatut como el catalán?
La derecha española del Partido Popular, entre otras cosas, por sus estrechos vínculos con la Iglesia católica, conoce a la perfección las artes de la doble moral. Y está dispuesta a cargarse una negociación similar a la que ellos iniciaron, por el bien de sus exclusivos intereses electorales. Si no se ve su actual reacción desde ese punto de vista, resulta incomprensible que el ex presidente del gobierno, que no exigía entonces la entrega de armas y estaba dispuesto a tener como interlocutor a Herri Batasuna, monte ahora en cólera.
Hay que reconocer que no todos los cambios de criterio son negativos. En esa última intervención pública, Aznar aseguraba que “ETA lleva tres años sin matar”. El atentado del 11M ocurrió hace dos años y dos meses y medio. Parece que el ex presidente del gobierno ya ha reconocido la verdadera autoría de los atentados de Atocha. Y eso es positivo, aunque no sepamos cuánto tiempo le durará esa certeza.
Publicado el 28 de junio de 2006
05/07/2006 13:54 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

06/07/2006

CONDENAR TODAS LAS VIOLENCIAS

El Parlamento Europeo hizo ayer una condena del golpe militar del general Franco y de su dictadura, con el fin de reconocer a sus víctimas, en el 70 aniversario de la sublevación que dio inicio a la guerra civil española. Todos los grupos parlamentarios participaron favorablemente en el acto, excepto el Partido Popular español y algunos representantes de la extrema derecha.
 
El portavoz del PP en la eurocámara, Mayor Oreja, no fue capaz en su intervención de nombrar a Franco, ni a la dictadura franquista, y en cambio habló de la autodeterminación, de las naciones que no lo son y de otras cuestiones que nada tenían que ver con el motivo de la moción. 
 
La dictadura franquista fusiló a más de 55.000 republicanos y republicanas, en “tiempos de paz”; encarceló a cientos de miles de personas por sus ideas, obligó a exiliarse a más de 400.000 ciudadanos, secuestró la democracia durante cuarenta años, en los que nuestro país no pudo elegir democráticamente a sus representantes políticos ni manifestar públicamente sus ideas y educó a dos generaciones de ciudadanos en los principios de un régimen inspirado en el nazismo.
 
Durante muchos años hemos visto al Partido Popular hablando de su defensa de las víctimas de la violencia y haciendo de ello una de sus principales causas políticas. Pero lo que queda en evidencia con casos como el del Parlamento Europeo es que hay unas víctimas que le interesan y otras que no.
 
El mismo partido que se declara heredero del espíritu de reconciliación de la transición y de la UCD, se niega a condenar una dictadura. El mismo partido que embarcó a nuestro país en una guerra para liberar al pueblo iraquí de un dictador, se niega a condenar a otro. El mismo partido que ha perseguido sin descanso al brazo político de la banda terrorista ETA, hasta ilegalizarlo, entre otras cosas, por no condenar la violencia, se niega a condenar la violencia franquista y a reconocer el daño que la dictadura hizo a nuestra sociedad. ¿Qué ocurriría si el PP condenara la dictadura? ¿Por qué no son capaces de deslegitimar el franquismo?
 
Debe ser que las cosas no ocurren casualmente. El PP es un partido fundado por Manuel Fraga, político que hizo una gran carrera al abrigo del general Franco. El actual senador gallego, declaró tras ganar las últimas elecciones a la Xunta de Galicia, en el año 2001, que el siglo XX había comenzado en España en 1936. O sea, que para el “padre fundador” lo que modernizó este país fue el asesinato de miles de personas, el exilio de mucha de la gente mejor formada y el ejercicio del fascismo que llevó a Europa a vivir los momentos más terribles de su historia.
 
Hace unas semanas, Mariano Rajoy habló de las conmemoraciones de la II República y de la guerra civil, con una contundente frase: “Me importa un bledo lo que ocurrió hace setenta años”. Lo hizo, y lo hace a menudo su partido, como si negarse a condenar el franquismo fuera una forma apolítica de mirar hacia el pasado. Y lo que se ve claramente, en este tipo de actitudes, es que no condenar aquellos años oscuros, sin derechos humanos, sin libertad y sin democracia, es una forma de permanecer en ellos.
Publicado el 5 de julio de 2006
06/07/2006 11:15 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

13/07/2006

¿POLÍTICOS CON ÉTICA?

Hay novelas que dejan una huella importante y a veces es difícil saber por qué. Libros que no quieres terminar, porque has establecido una relación con sus personajes que deseas que permanezca en el tiempo. Otras te emocionan y en cierto modo te transforman y al terminarlas ya no eres la misma persona que la empezó a leer. Esa es una de las cosas buenas de la literatura, que la ficción se entremezcla con tu biografía real y puede cambiar el significado de cosas importantes.
 
A mí me han marcado muchos libros y últimamente me acuerdo especialmente de uno. Se titula “La insoportable levedad del ser” y lo escribió el autor checo, Milan Kundera, en el año 1984. Una de las cosas que me gustan de Kundera es que inicia algunas de sus novelas a partir de planteamientos filosóficos. Arranca con una discusión teórica que luego desemboca en la vida de sus personajes.
 
En el caso de “La insoportable….” la discusión me parece especialmente interesante. En la introducción a esa novela plantea el mito del eterno retorno, a partir de la teoría del Big ban, según la cual el universo surgió a raíz de una inmensa explosión. Según ese planteamiento, nuestra historia se repite de forma milimétrica. Cada una de las cosas que ocurren en el universo, van a repetirse infinitamente a lo largo de millones y millones de años.
 
Lo que hace Kundera es trasladar ese planteamiento al terreno de la ética y el comportamiento individual. Imaginemos que estamos viviendo la primera ocasión en la que ocurren las cosas. Por ejemplo, que yo estoy escribiendo por primera vez esta columna y luego se repetirá eternamente. Que usted la está leyendo por primera vez y que la seguirá leyendo millones de veces a lo largo y ancho del futuro.
 
Lo que Kundera quiere explicar es que si cada acto que hacemos, lo hacemos eternamente, tenemos una responsabilidad muy grande. Si es una injusticia se repetirá eternamente. Si es algo bueno también. Por el contrario, si no se repite para siempre y los actos desaparecen nada más hacerlos, el compromiso ético que eso requiere es mucho menor.
 
Así en la novela se cruzan los caminos de dos personas, un hombre y una mujer, que representan esos dos modelos, el de la levedad del ser y el de la eternidad del ser. Él, trata de disfrutar la vida, sin comprometerse, sin apenas responsabilizarse. Ella busca el compromiso y lo reclama. Lo exige como una forma de vivir, como algo necesario.
 
Esos dos modelos están dentro de cada uno de nosotros. En algunas personalidades predomina uno y en otras es otro. A veces somos más responsables y a veces más leves, más ligeros. Quizás esa es la fórmula, ejerciendo el lado más responsable en momentos importantes.
 
Eso me gustaría ver en la clase política. Que si un convoy del metro de Valencia se convierte en el Yakovlev subterráneo y mueren 42 personas que podían estar ahora vivas si se hubiera instalado un sistema de seguridad, alguien se responsabilice y dé un ejemplo de dignidad política que se repita infinitamente.
Publicado el 12 de julio de 2006
13/07/2006 09:23 Autor: emiliosilva. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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