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13/04/2006
¿QUÉ TENDRÁ MARBELLA?
Sea o no casual, lo ocurrido en el Ayuntamiento de Marbella es tan excesivo como los culebrones que han vivido sus alcaldes desde que Jesús Gil se hiciera con el bastón de mando. Según la policía los delincuentes municipales se han apropiado de 400.000 millones de pesetas. Es difícil pensar que alguien pueda ser capaz de robar tal cantidad de dinero. Muchas horas extras han tenido que hacer para amasar esa ilícita fortuna.
Marbella tiene 117.000 habitantes. Todo ese dinero apropiado, que en buena parte procede del sector inmobiliario, lo están pagando miles de habitantes de Marbella y veraneantes que han financiado indirectamente a los corruptos a través de sus hipotecas. No estaría mal que cuando se recupere toda esa pasta, se repartiera entre los habitantes de la ciudad. Si así se hiciera, cada uno de ellos recibiría la cantidad de 20.400 euros.
Una de las cosas más sorprendentes del caso es que la actividad ilícita de los detenidos era en cierto modo de dominio público. Es triste pensar que la pasividad de personas e instituciones pudiera estar dejando que los delincuentes municipales hubieran convertido la alcaldía en la cueva de Alí Babá.
Los poderes públicos implicados tienen la obligación de actuar de forma ejemplar, entre otras cosas para que los ciudadanos puedan recuperar su confianza en las instituciones municipales. En ese sentido, hay que esperar que las consecuencias de un delito de esas dimensiones no sean las de pasar tres o cuatro años en la cárcel y salir luego a disfrutar del dinero bien escondido que no ha podido ser incautado por la policía.
Otra de las cosas que pone en evidencia el escándalo marbellí es la posibilidad de llevar a cabo otras políticas con respecto a la vivienda. Si esos miles de millones han salido del mercado con rumbo a bolsillos ajenos, eso quiere decir que el precio de la vivienda podría se menor y más asequible para las personas que la necesitan.
El susto ha debido calar en otros ayuntamientos. Si invirtiera en bolsa metería mis ahorros en trituradoras de documentos. Sus cadenas de producción no deben dar abasto. Ironías aparte, ya es hora de que los políticos abandonen la seducción de ladrillo y no intervengan en un mercado para añadir al coste de la compra de una vivienda la comisión del político de turno. A ver si con el crédito que voy a estar pagando treinta años hay un concejal que se está comprando un tigre, dos helicópteros, treinta carruajes, 133 caballos pura sangre, 100 toros de lidia o decenas de fincas; tal y como ha hecho José Antonio Roca, el encarcelado Asesor de Urbanismo del Ayuntamiento marbellí.
LA INCÓGNITA BONO
Si atendemos a las declaraciones de Bono, no parece del todo coherente que su carrera política termine por su imposibilidad de conciliar su vida familiar con su vida laboral. Quizás algún día sepamos cuál ha sido realmente el detonante de su abandono del ministerio. Cuesta entender que un hombre tan amante de la atención pública haya decidido salirse de la foto por algunas divergencias con la línea política del presidente Zapatero. Hay tres momentos en la historia reciente en los que he oído hablar de la familia de Bono. Uno de ellos fue hace unos tres años, cuando posó con una hija que había adoptado en las grandes revistas del corazón. Recuerdo que escuché la noticia por la radio y me pareció toda una operación de imagen. El entonces presidente de Castilla-La Mancha había adoptado una niña y quería contárselo al mundo. Personalmente prefiero a las personas que realizan las adopciones con discreción. La segunda vez que oí hablar de sus hijos fue cuando se autoconcedió una medalla, pocas semanas después de llegar al Gobierno. Ante las abundantes críticas decidió devolverla porque uno de sus hijos estaba triste después de ver o saber que se habían burlado de su padre en el programa Crónicas Marcianas. Y la tercera ha sido ahora, como si de nuevo se parapetase tras su familia para justificar su decisión.
Bono ha sido en muchas cosas un ministro vedette desde su toma de posesión, en el Ministerio de Defensa, acompañado por un ejército de oficiales de la farándula patria. Recuerdo su aterrizaje en helicóptero en el césped del Santiago Bernabéu, cuando se produjo el accidente de los Cougar en Afganistán. Bono se ha alimentado de flashes durante muchos años y cuesta creer que alguien tan “fotómano” se desenganche de la noche a la mañana.
Su marcha del ministerio supone un gran cambio de imagen del Gobierno. Bono era el anzuelo perfecto para pelear en el espacio ocupado por esos electores que son potenciales votantes del PP o del PSOE y ha sido, durante sus años de presidente autonómico, uno de esos políticos del PSOE que obtenían numerosos votos de la derecha. Algo así como el ex alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, con quien compartía su pasión vaticana y la exhibición de sus creencias religiosas.
La decisión de Zapatero de no incluir otro Bono en el Gobierno puede querer decir que se siente con fuerzas suficientes como para eliminar ese dique de contención de votos de centro y derecha que era el político castellano manchego. Se trata sin duda de una apuesta por un gobierno más progresista, sin voces discordantes hacia su política autonómica o la negociación con ETA, bendecida por el Papa, la semana pasada, poco después de la visita al Vaticano de la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
La política tiene muchas lecturas y a menudo hay borrones que impiden interpretarla entre líneas. La marcha de Bono del gobierno está sembrada de incógnitas y quizás en algún tiempo sepamos hasta qué punto se fue o le invitaron a cambiar de aires.
20/04/2006
LA AMENAZA FANTASMA
Mi intención no es contradecir a los analistas internacionales que aseguran que George W. Bush es corto de miras, pero creo que están equivocados. El actual habitante de la Casa Blanca ha tenido una de las ideas más brillantes de la historia de la humanidad. Consiste en invadir países con los recursos suficientes como para correr con los gastos de ser invadidos. Una forma de conseguir un botín de guerra sin que se note.
Para que me entiendan lo mejor es que ponga un ejemplo. El ejército USA invade Irak en nombre de la democracia. Y a cambio de permitir a los iraquíes morir en un atentado en la cola de un colegio electoral, me llevo todo su petróleo para pagar la factura. Eso sí, me llevo miles de soldados para que la factura sea tu producción de petróleo de un montón de años.
Y como buen empresario, el presidente Bush quiere ahorrar costes, para mejorar sus beneficios. Así que después de anunciar que unos cuantos miles de marines volverían a casa, se le ha ocurrido la brillante idea de que en su regreso a las tierras del Tío Sam, vuelvan a defender la seguridad de Occidente e invadan otro país cuya principal materia prima no es la carne ni el carbón.
Las autoridades iraníes han anunciado su programa nuclear en el mejor de los momentos. Y casualmente, el mercado del petróleo, controlado por las grandes distribuidoras norteamericanas, ha vuelto a disparar sus precios. Cuanto más paguemos por un barril, mejor amortiza el gobierno USA la liberación de Irak. Ahora podría añadir que desde que los chicos de Bush gestionan el petróleo iraquí el precio está por las nubes y eso no puede ser una simple casualidad.
Lo que parece especialmente triste es la obediencia con la que el resto de la comunidad internacional cierra los ojos y recrimina a Irán que tenga una central nuclear. Hasta ahora, el único país que ha utilizado una bomba nuclear contra población civil ha sido EEUU, el paladín de la lucha contra las armas de destrucción masiva. Por cierto, es el mismo que en nombre de la libertad ha encerrado a cientos de presos en Guantánamo, violando los derechos humanos básicos. Para entender lo que hace el amo del imperio nada mejor que la sabiduría popular: dime de qué presumes y te diré de qué careces.
26/04/2006
TENGAMOS LA TREGUA EN PAZ
El camino hacia el abandono de las armas por parte de ETA tiene amigos y enemigos. Pocas horas ha tardado el presidente de la Comunidad Foral Navarra, Miguel Sanz, en pedirle a Zapatero que detenga el proceso de paz como consecuencia de los últimos actos vandálicos que podrían estar relacionados con el entorno de Batasuna. Parece mentira que a estas alturas de nuestra historia, el presidente de una comunidad autónoma pida la detención de un proceso de pacificación. Podría por ejemplo, pedir que dejen de fabricarse coches, cada vez que la Dirección General de Tráfico hace público su balance de accidentes.
La derecha española camina por el filo de su propia historia. Por un lado tiene que defender la identidad que ha construido en los últimos años, alimentada fundamentalmente por el conflicto vasco. Por otro, tiene que sumarse a un proceso deseado por una cualificada mayoría de los ciudadanos. Mariano Rajoy se enfrenta a una difícil papeleta; apoyar un proceso que le aleja de sus aspiraciones presidenciales, algo así como hacerse la oposición a sí mismo.
La petición del presidente navarro de interrumpir el proceso es un verdadero escándalo. Entre otras cosas porque demuestra que el Partido Popular se está mordiendo la lengua. Cuando hace unos meses convocaron una de sus macromanifestaciones con el eslogan: “No en mi nombre”; estaban intentando que el gobierno no abriera una negociación que va a transformar profundamente nuestra realidad sociopolítica.
Tras el anuncio de la tregua el partido de Rajoy comenzó a protestar por la posibilidad de que se pague lo que llaman “un precio político” a ETA. Numerosos diputados populares se han rasgado las vestiduras ante la posibilidad de que la negociación incluya contrapartidas.
Cuando escucho esas cosas no puedo hacer otra cosa que pensar en nuestra última transición a la democracia. Los demócratas negociaron con las autoridades de una dictadura formada por miles de asesinos, torturadores y violadores de los derechos humanos. A cambio de “permitirnos” tener democracia los políticos que negociaron la transición pagaron un precio político; ninguno de esos delincuentes ha sido reclamado por la justicia para dar cuenta de sus delitos. Se trata sin duda de un gran ejemplo de negociación con “banda armada” que ha sido exportado y alabado por la mayoría de nuestros líderes políticos. Otra cosa es que alguien pensara o piense que la dictadura no debería haber pagado el precio político de permitir que llegara la democracia.
Los dos actos vandálicos del pasado fin de semana y la condena de Batasuna podrían formar parte de una hoja de ruta. Es posible que el proceso vaya muy por delante de lo que conocemos y los negociadores estén hablando hoy de cosas que vamos a saber dentro de algunas semanas. La repercusión de este largo proceso es evidente. El gobierno crece en las encuestas. Y Mariano Rajoy tiene que tener cuidado para no llegar a las elecciones generales de 2008 como si se trataran de un referéndum en el que el electorado tuviera que elegir entre la paz o el conflicto.
Publicado el 26 de abril de 2006


