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OTRA MIRADA

Me he mudado de blog

Hace unas semanas, hoy es 15 de diciembre de 2008, me he mudado de blog. La dirección de mi residencia virtual actual es:

 

www.emiliosilva.org

 

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MENTIRAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA

Hace unos meses, en la presentación del último libro de José María Aznar, un reportero del programa Caiga quien Caiga se acercó a la mujer del ex presidente, Ana Botella, para hacerle una pregunta: “Cuando su marido y usted ven noticias sobre Irak en la tele, ¿él se siente orgulloso?” La actual concejala del ayuntamiento de Madrid esgrimió una forzada sonrisa, para no tener que decir nada.
 
Se cumplen cinco años de la invasión de Irak y sus promotores no se han disculpado públicamente y ni siquiera se afanan en trabajar para reparar todo el daño que han causado. Los tres protagonistas de la foto de las Azores no han vuelto a reunirse para buscar una solución y detener la máquina de matar que pusieron en marcha el día en que se reunieron para orquestar esa terrorífica hazaña.
 
Para conmemorar el aniversario el vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, ha visitado Bagdad. Y lo ha hecho para seguir alimentando y engordando la gran mentira con la que justificaron la invasión. Cheney asegura que la invasión de Irak “ha sido un éxito” y añade que son palpables las mejoras que se han producido en el país.
 
Es difícil entender el significado que puede tener para Cheney la palabra éxito, salvo que el objetivo de su gobierno fuera causar todo el daño que ha padecido en estos cinco años el pueblo iraquí. Según la Universidad Jonh Hopkins, de Marylan, EEUU, las personas muertas a causa de la invasión se acercarían a 1.000.000. Antes de que comenzara la tragedia la tasa de mortalidad en Irak era de 5,5 por cada mil habitantes. Cifra que en estos últimos años ha ascendido a 13,5.
 
Parte de las muertes tienen que ver directamente con la actividad militar de los ejércitos invasores. Pero otras están relacionadas con el deterioro en la calidad de vida que genera una guerra: la falta de medicinas o asistencia sanitaria, el hambre, las consecuencias del estrés traumático…. A ese terrible drama hay que añadirle os 4.000.000 de desplazados que ha generado el conflicto y que han escapado de sus hogares para salvar la vida.  
 
El éxito al que se refiere Cheney debe tener que ver con algo de lo que no nos llegan noticias; el destino del petróleo iraquí. No sabemos nada de él porque se encuentra en paradero desconocido, pero es más que evidente que la invasión se produjo porque había una golosina para Bush y sus amigos.
 
Los autores intelectuales de la guerra de Irak hacen su vida a miles de kilómetros de las bombas, sin haber dado la más mínima muestra de arrepentimiento. Es el caso de José María Aznar, actual presidente de honor de un partido político, el Popular, que no ha condenado la tragedia iraquí y que al mismo tiempo pide la ilegalización de formaciones políticas que no condenan los atentados terroristas en nuestro país.
 
Sería deseable que algún día los tres protagonistas de la foto de las Azores estuvieran sentados en un banquillo. Aznar, Bush y Blair acusados por un delito contra la humanidad. Y declarando ante el Tribunal de la Haya, es posible que no se sintieran tan orgullosos por haber causado tanta muerte y terror. Su impunidad es la puerta para futuras atrocidades.
 
Publicado 19 de marzo de 2008

VOTO POR LAS IDEAS

Estoy seguro de que usted, que está leyendo el periódico en la barra de un bar, o usted, que está en un autobús yendo o viniendo de algún lugar, se habrán sentido aliviados por el nada simple hecho de que han pasado las elecciones. Estoy de acuerdo, las campañas son tremendamente pesadas y repetitivas y quizá sería mejor acortarlas y reducirlas a algún tipo de acto en el que los partidos políticos se limiten a exponer sus propuestas políticas y los ciudadanos elijamos aquellas que más nos gusten.
Y puestos a cambiar el modo en el que llevamos a cabo las elecciones, se me ocurren muchas más posibilidades. Imaginen que en las papeletas en vez de tener los nombres de los hombres y las mujeres que se ofrecen a representarnos, tenemos una lista de ideas y elegimos las que no parecen más interesantes. Y entonces un grupo de gestores de la función pública llevan a cabo esas ideas que al ser votadas por la mayoría de los ciudadanos quedan convertidas directamente en leyes.
En las elecciones de USA existen papeletas similares, donde los electores además de elegir a sus representantes pueden votar acerca del tipo de educación o de si las patatas fritas son un alimento de primera necesidad y los impuestos que los ciudadanos pagan por ellas deben ser menores.
La tecnología nos permite mejorar la democracia, profundizarla, acercar la toma de decisiones a los ciudadanos a través de los nuevos medios de comunicación. Pero resulta que los políticos prefieren ser las estrellas del firmamento democrático y no ceder ni a las ideas ni a los ciudadanos un ápice de su protagonismo.
Si eligiéramos ideas y no políticos los partidos tendrían que trabajar explicándolas, siendo mucho más pedagógicos de lo que son habitualmente. Y nos ahorraríamos todos los espectáculos a los que nos tienen acostumbrados, que guardan más relación con la ingeniería electoral que con lo que debería ser una democracia madura.
Si eligiéramos ideas es posible que los dirigentes de los partidos políticos fueran poetas o novelistas. Y utilizarían la inspiración para construir los argumentos más hermosos para embellecer la sociedad, para acabar de forma poética con las injusticias, para crear nuevos sueños a los que poco a poco se irían pareciendo las sociedades.
Los periódicos hablarían con las ideas, las entrevistarían y nos ahorraríamos muchísima atención de la que prestamos a los dirigentes de los partidos políticos, que se han autoproclamado el epicentro de lo que le preocupa a la opinión pública.
Y quizá, cuando los hombres y las mujeres tuvieran la cabeza llena de hermosas ideas se darían cuenta de que cada ciudadano puede llevar dentro un poeta o un político. Y todos crearíamos nuevas ideas para mejorar el mundo, utilizando toda la energía que dejaríamos de gastar en decir que no gobierne este o aquel.
Lo reconozco, me he dejado arrastrar por la utopía, espero que se repita. Necesitaba evadirme para no hablar de los nuevos pecados capitales. Entre los siete nuevos, la Iglesia católica, que es posiblemente el mayor propietario inmobiliario del planeta, ha incluido la excesiva acumulación de riqueza. Eso sí que son ideas… y qué claras.
Publicado el 12 de marzo de 2008

FUERA DEL DEBATE

Los nuevos problemas que han surgido para las mujeres que quieren ejercer su derecho a la interrupción del embarazo. La financiación, el Concordato y el impago de impuestos por parte de la Iglesia Católica , que en un Estado aconfesional no debería recibir ningún privilegio. El futuro de un monumento antidemocrático como el Valle de los Caídos, para que los ciudadanos no tengamos que pagar con nuestros impuestos el mausoleo de un dictador y los hombres y mujeres que padecieron la dictadura franquista tengan el reconocimiento que merecen. Las decenas de vuelos de la CIA que tomaron tierra en aeropuertos españoles llevando a cientos de presos ilegales. El futuro de Televisión Española, para la que se creó un comité de sabios y que no ha tenido cambios sustanciales en una programación que debe guiarse por el servicio público. La educación para la ciudadanía que debe mejorar la calidad democrática de nuestros jóvenes, que es mejorar nuestro futuro. Las justicia que no ha obtenido todavía la familia de José Couso, el operador de cámara asesinado en Bagdad por el ejército de los EEUU. La eutanasia como un derecho a elegir la propia muerte, digna, sin sufrimiento y sin deterioro físico o mental. El uso del suelo edificable y la limitación del tiempo de duración de los créditos hipotecarios, para que la vivienda estémanos de un grupo de especuladores. Un plan que tenga por objeto combatir el fracaso escolar para que los hijos de las familias más desfavorecidas no sean los que mayoritariamente abandonan la enseñanza cuando ésta deja de ser obligatoria. Saber si lo que queremos los ciudadanos es el precio alemán de la leche o un sueldo alemán en nuestra nómina. Los problemas que existen en numerosas universidades españolas, donde el amiguismo y el sistema feudal de selección del profesorado prima sobre el objetivo de la calidad. La existencia de empresas de gestión de inversiones en bolsa, las SICAV, que pagan un puñado de euros al Estado a cambio de poder hacer grandes fortunas. Los evasores de impuestos españoles que pueden estar implicados en el escándalo financiero de Lietchenstein. La libertad que tienen todavía miles de empresarios para pagar un sueldo menor a una mujer que a un hombre. La limitación al tráfico rodado que hay que hacer en algunas grandes ciudades para que el aire sea respirable. Los cientos de muertos que se producen al año en accidentes laborales y las responsabilidades penales que deben tener quienes por aumentar sus beneficios no garantizan la seguridad de los trabajadores. La privatización encubierta de la sanidad pública que está llevando a cabo alguna comunidad autónoma como la de Madrid, convirtiendo en negocio un derecho fundamental. La situación de pobreza que viven miles de personas bajo un Estado que presume de tener superávit. El retroceso de los derechos de los trabajadores en un país en el que los sindicatos mayoritarios firman acuerdos con los mismos empresarios que niegan numerosos derechos laborales.

Ninguno de esos temas estuvo presente en los dos debates electorales mantenidos por José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. ¿Alguien me puede decir que de verdad fueron tan importantes para la democracia?
Publicado el 5 de marzo de 2008

TODO DEPENDE

En ocasiones los humoristas gráficos nos retratan mejor que nadie. Le pasa a Joaquín Salvador, Quino, creador de Mafalda. Hay viñetas en las que desmenuza la complejidad social y que pueden ser aplicadas como una ley universal. En una de ellas se ve un cine en el que se está proyectando la película de Chaplin, La quimera del oro. En la pantalla Charlot, hambriento, con un tenedor en una mano y un cuchillo en la otra, a punto de comerse una bota de la que no va a dejar ni los cordones.
En la sala hay tres palcos en los que puede verse el precio que han pagado por la entrada sus ocupantes. Los que han pagado 100 ocupan el inferior y miran la escena con pena; se identifican con el hambre y la desesperación del personaje. En el medio han pagado 500 y sus ocupantes observan la escena con una sonrisa; se trata de una clase media que ve con distancia lo que ocurre en la pantalla. Y en el palco superior, en el que han pagado 1000, los espectadores se parten de la risa, porque el hambre es algo que les resulta tan lejano que se pueden permitir ver la escena con humor.
Algo parecido es lo que ocurrió el lunes con los 13.000.000 millones de espectadores que siguieron por distintas cadenas de televisión el debate entre el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy. Los del palco del PP se sintieron bien representados por Mariano y los del palco del PSOE satisfechos con la intervención de Zapatero. De eso se trata.
Pero hay un palco fundamental en el que se decidirá el resultado de los próximos comicios del 9 de marzo. En él están sentados el millón y medio de votantes de izquierdas que si participan empujan a Zapatero y si deciden no hacerlo darán una oportunidad a Rajoy. Nadie los nombra; si lo hace el PSOE, pueden sentirse utilizados y abstenerse; si los nombra el PP, pueden reaccionar acudiendo a votar masivamente.
Por eso las estrategias de los dos candidatos son bien distintas. Rajoy en esta campaña tiene que mantener activo su voto y tratar de que esa abstención de izquierdas no se movilice hacia las urnas. Zapatero tiene que movilizar a los suyos y tratar de que esa abstención sienta la responsabilidad de acudir a votar para frenar a la derecha.
La mirada al pasado del gobierno de Aznar que practicó Zapatero se dirigía hacia todos los que salieron a votar el 14 de marzo de 2004 para parar el PP. El PSOE intenta construir en el imaginario del electorado un escenario similar al de aquellas generales. Rajoy tiene que parecer diferente. Por eso hace de la economía si ariete electoral, aunque sus cuatro años de agresiva oposición son difíciles de esconder.
Y en ese sentido es muy difícil medir el efecto real que ha tenido el debate en esos electores. Si Zapatero ganó, esos electores abstencionistas podrían relajarse. Si el mejor fue Rajoy esos electores quizá despertarían.
De todas formas, lo más interesante del debate debió ser cómo se preparó. Ni se habló de crisis con Gallardón, ni de educación para la ciudadanía, ni de los vuelos de la CIA , no del Yak-42, ni de otras muchas cosas que los dos partidos dejaron fuera. Un tintero medio lleno para un debate medio vacío.
Publicado el 27 de febrero de 2008

ÁNGEL Y DEMONIO

Le agradecería a cualquiera de las personas que lea esta columna que si los ve en algún lugar, allá donde se encuentre, les den recuerdos de mi parte. No es por afinidad, no es por simpatía, es porque me han dado momentos gloriosos para reflexionar en estas páginas. Los echo mucho de menos porque eran un tema recurrente y cuando en la actualidad no había nada que me inspirase siempre podía acudir a ellos para tener un tema jugoso del que escribir.
Han sido una de las grandes parejas de la cultura española y han llevado el espectáculo político a su cima. En algunos momentos eran Pepe Gotera y Otilio, haciendo chapuzas llenas de goteras. En otros Fernando Esteso y Andrés Pajares, llevando su humor primitivo al Congreso de los Diputados. Y otras eran Al y Capone, con su labor en los momentos más turbios de la política patria.
He alargado el último párrafo para que no haya nadie que al llegar a su punto y aparte no sepa que estoy hablando de Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, dos auténticos monstruos de la política con minúsculas. Han estado tan unidos, tan apegados a sus miserias, viviendo un matrimonio político tan intenso que si digo Eduardo Acebes y Ángel Zaplana no noto la diferencia.
Pero en el Partido Popular no los estiman del mismo modo que yo. Eduardo Zaplana ha desaparecido de la vida política, como si los estrategas de la campaña conservadora quisieran aparentar que no son lo que han sido. Desconozco el paradero de Eduardo pero allá donde esté le deseo la misma suerte que tuvo la verdad durante la crisis del 11 de marzo de 2004, cuando era el que portaba la voz del Gobierno. Es lo mínimo que puedo querer para un hombre que tanto ha hecho por la noble causa de mentir sin parar para ver si la mayoría simple que se avecinaba se convertía en absoluta.
La experiencia del Partido Popular en esconder cosas ha alcanzado un hito histórico en el caso de Zaplana. Borrado del mapa político como quien borra las huellas en la escena de un crimen, oculto en algún lugar desde el que apenas pueda participar en una campaña electoral en la que es un cadáver político.
Lo de Ángel es otra cosa porque es un guardia pretoriano y se mantiene firme ante la tormenta. Atrincherado en esa parte de Génova en la que se mantienen con respiración artificial “porque todos estaban en el ajo”. Angelito, que tiene de eufemismo hasta el nombre, sale de vez en cuando de la primera fila de la leyenda negra para llamar a algún político mentiroso o acusar a Zapatero de haber disparado la crispación para mantener la tensión política.
Tanto monta, monta tanto. Los dos habitan la trastienda del Partido Popular esperando a que escampe. Rajoy los esconde para no enturbiar su imagen de marca, ahora que está en plena promoción. Pero como en los culebrones, es muy posible que a nuestros dos héroes les esperen grandes aventuras si como parece a Mariano no le alcanzan los votos para alquilar la Moncloa por cuatro años. Entonces veremos a Eduardo y a Ángel resurgir de sus cenizas al abrigo de una nueva Esperanza.
Publicado el 20 de febrero de 2008

UN SUSTO, UN VOTO

Un susto, un voto
La derecha española se motiva si tiene un demonio al que enfrentarse. Históricamente ese honor lo han ostentado herejes, afrancesados, comunistas o separatistas; colectivos que evidentemente ni han tenido ni tienen rabo ni cuernos. Así que con una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas en una mano y con un disfraz de demonio en la otra, ¿a quién le ha tocado el sambenito de gestionar el nuevo infierno?... A los inmigrantes; esos hombres y mujeres que según algunos populares parece que pasan las veinticuatro horas del día tratando de contribuir al mal de la humanidad, de aprovecharse de los empresarios que les contratan o de ocupar la cama de un hospital con tal de disfrutar de la sanidad pública.
Los cuatro años de oposición histérica del Partido Popular han llevado a Mariano Rajoy a una isla electoral en la que no tiene capacidad de pescar votos; puede tener los que tiene. El PSOE puede arrebatárselos a IU, al PNV o a Esquerra Republicana, pero los populares han incendiado su bosque sin haber hecho un cortafuego.
Así los estrategas conservadores han decidido construir su propio caladero de votos y no tener que ir a picotear en otros comederos electorales. Y nada mejor para un partido como el PP que utilizar el miedo, un sentimiento que podemos tener cualquiera de nosotros, independientemente de las ideas políticas que habiten en nuestro cerebro.
Después de haber inventado sustos durante cuatro años: la ruptura de España, un Gobierno arrodillado ante los terroristas; el Partido Popular ha tenido la suerte de poder contar con un susto real a su medida; el enfriamiento de la economía. Tenía a su disposición otros como el calentamiento del planeta, las deficiencias en la educación o los accidentes laborales, pero esos no han parecido interesarles; por algo será.
Cuando la economía ha devorado el trabajo de unas decenas de miles de españoles el pasado mes de enero, los pescadores de votos de la calle Génova han comenzado a soltar sus redes de arrastre, cargadas con terroríficos cebos. Y el principal de ellos ha sido el extranjero, ese ser que antes los ojos populares parece tener tendencia a delinquir y que como dice Cañete no recuerda ni el pedido en la mesa de una cafetería.
Tenga cuidado con el inmigrante, le puede quitar la cartera, el trabajo o servirle un café con leche cuando usted pidió una caña. Ese inmigrante, mucho peor que un camarero patrio, mala persona, siempre pensando en delinquir o en no pagar impuestos. Corriendo va Rajoy cuan pastorcillo a gritar: ¡Que viene el lobo!
Un mensaje que puede calar en gente con inseguridad laboral, cultural o miedo a la diferencia. Ya lo dijo Jarcha en su Libertad sin ira: “…este país necesita palo largo y mano dura para evitar lo peor”. Y menos mal que ahí está Mariano para asustar y luego quitar el susto. Incluso a mí me ha llegado su mensaje. Llevo muchos años mirando con desconfianza a los niños de doce años, siempre me han parecido muy peligrosos cuando los veía jugando en un parque sin vigilancia policial. Ahora Mariano quiere que haya posibilidad de encarcelarlos. Nadie asusta mejor que él.
Publicado el miércoles 13 de febrero

EL DON DE LAS PRIMARIAS

Se celebran en Estados Unidos elecciones primarias en numerosos estados. El acontecimiento está muy presente en los medios de comunicación españoles. Es cierto que las noticias que llegan de la capital del imperio y sus alrededores tienen un impacto desorbitado. Un gato tiene que ser rescatado por los bomberos porque se sube a un árbol del que no sabe bajar en una casa con jardín del estado de Minnesota y aparece en varios telediarios ibéricos, como si aquí no hubiera cosas que contar.
En el caso de las elecciones primarias es normal que nos mantengan informados, no en vano de lo que se trata es de elegir a los candidatos que dentro de unos meses se convertirán en los amos del mundo. Incluso habría que plantear la posibilidad de que cada uno de los países afectados directamente por la política yanki pudiéramos elegir un representante en el Parlamento en Washington. Sería una forma de democratizar el planeta y quizás de controlar al monstruo que invade países o pisotea soberanías para alimentar sus irrefrenable apetito económico.
No sabemos lo que puede cambiar con las elecciones a presidente del imperio del próximo mes de noviembre. Una de las esperanzas que tengo es que la victoria de los demócratas abra paso a una política más respetuosa con los derechos humanos, que termine de una vez con la invasión de Irak, que cierre las cárceles secretas que la CIA tiene por el mundo y que el campo de concentración de Guantánamo desaparezca; eso para empezar.
Estados Unidos es un país complejo, que proyecta al mundo una imagen que a menudo no se corresponde con la variedad que coexiste en él. La falta de asistencia sanitaria que padecen millones de ciudadanos convive con las mejores universidades planetarias o las máquinas de acumular capital más potentes de la Tierra.
Aunque el bipartidismo es una limitación de la democracia me parece muy sana es la celebración de las primarias. No sólo por el hecho de que sean los ciudadanos los que elijan al candidato, sino porque ese proceso político abre los partidos más allá de su militancia e invita a los ciudadanos a una mayor participación política.
Me imagino en España por ejemplo unas primarias en las que Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón se enfrentaran sin que sea la estructura del partido la que favorezca a una o frene al otro. Sería muy interesante vivir ese proceso antes de la celebración de unas elecciones generales.
Tampoco estaría mal ver por ejemplo un enfrentamiento en primarias entre la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega y José Blanco. Sería apasionante contemplar a la política más valorada del país enfrentándose con un conspirador nato del aparato, más torpe pero quizás más astuto.
Otra diferencia con respecto al modo en que se realizan las elecciones en Estados Unidos es que allí los reverendos participan en el proceso electoral y entran en política. Aquí los obispos no paran de hacerla pero sin organizar un partido y ganarse un escaño. Siempre han preferido a alguien que les haga ese trabajo.
Publicado el 6 de febrero de 2007

MALA PRAXIS POLÍTICA

Hace tres años que llegó a un juzgado de Madrid una denuncia anónima. En ella se acusaba a algunos profesionales del Hospital Severo Ochoa de haber utilizado las sedaciones de enfermos terminales para aplicar una eutanasia activa oculta y que eso había casado la muerte anticipada a cuatrocientas personas.
Pese a que el denunciante sin nombre no aportaba pruebas determinantes, los responsables de la Comunidad de Madrid decidieron creerle. Y el entonces consejero de Sanidad, Manuel Lamela, comenzó en el hospital una caza de brujas, apartando de sus funciones a varios responsables y acrecentando un escándalo que dañaba considerablemente a la salud pública, la misma que el consejero estaba obligado a defender a partir de la toma de posesión de su cargo.
Tres años después, la Audiencia Provincial de Madrid ha sentenciado que la actuación de los profesionales cuestionados por la comunidad fue la correcta. Añade la sentencia que no existió mala práctica médica por parte de los profesionales enjuiciados y les exime de cualquier responsabilidad con respecto a las 400 muertes.
La reacción de Esperanza Aguirre ha sido de una hipocresía sin límites. Después de asegurar que no hubo persecución a los profesionales apartados de sus puestos, se ha negado a disculparse ante ellos. También ante los pacientes que vivieron con tremenda angustia añadida al hecho de tener que padecer o ser familia de quien padece una enfermedad terminal. Como los políticos no dan puntada sin hilo hay que pensar que los populares madrileños tenían intereses y objetivos para los que el escándalo era útil.
Por un lado hay una beneficiaria directa, la sanidad privada. ¿Cuántos usuarios de la sanidad pública habrán huido de ella despavoridos ante la imagen de unos servicios convertidos en una “máquina de matar”? Muchos de ellos habrán contratado un seguro privado para escapar de los “sedadores asesinos”.
Otro beneficiado ha sido la aceptación social de la gestión privada de la sanidad pública. Ese tipo de escándalos sirven entre otras cosas para crear una imagen tenebrosa de lo público y salvadora de lo privado. Y ese es uno de los ejes de la política sanitaria de la Comunidad de Madrid, que lentamente ha privatizado numerosos servicios.
La privatización no se hace con el objetivo de mejorar los resultados de nuestra salud pública. Su objetivo es mejorar la cuenta de resultados de empresas privadas para las que la gestión sanitaria no es mucho más que otra línea de negocio.
Esperanza Aguirre ha representado a sectores conservadores del catolicismo que defienden la obligatoriedad de llegar o permanecer en el mundo terrenal, por oposición al aborto y a la eutanasia. Otra forma de imposición de un modelo de vida y de la aplicación de una persecución inquisitorial para quienes no lo comparten.
Además de la dimisión de los responsables de la sanidad madrileña, espero que el escándalo sanitario no haya provocado que otros profesionales encargados de sedaciones hayan limitado su uso. Hay gente que puede pensar que el dolor acerca a las personas a Dios. Pero el dolor sólo es útil si sirve para mejorarnos la vida.
Publicado el 30 de enero de 2008

VÍCTIMAS VIOLENCIA Y PARTIDISMO

Ayer comenzó en Madrid un Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo. Es muy necesario que recuerden a la sociedad su sufrimiento. Debemos reforzar los valores sociales que rechacen el uso de la fuerza física para la obtención de cualquier tipo de poder. Y lo digo en un sentido amplio, independientemente del objetivo que tenga quien utilice la violencia y del método con que lo haga.
Las víctimas del terrorismo en nuestra sociedad son muy numerosas. Las que más presencia pública tienen son las asesinadas por ETA, entre otras cosas porque para la derecha española han sustituido en su imaginario a las víctimas de las hordas marxistas. Las más numerosas son las víctimas del franquismo, aunque su presencia pública es mucho menor. Y junto a ellas las mujeres que padecen violencia machista, los asesinados en las carreteras por conductores que reivindican su derecho a no respetar las normas de tráfico o los niños agredidos por sus padres.
La Asociación que preside Pilar Manjón, 11M afectados por el terrorismo, ha declinado su asistencia al congreso con el argumento de estar sesgado políticamente. Seguramente no es casual que se celebre un mes y medio antes de las elecciones generales, en la recta final de una legislatura en la que el modo de terminar desde las instituciones con la violencia terrorista ha sido un eje central del debate.
El congreso ha sido organizado por la Fundación Universitaria San Pablo CEU. Ayer, en los desayunos de TVE entrevistaron a su presidente, Alfredo Dagnino Guerra, que aseguró que las víctimas eran invitadas independientemente de sus ideas políticas o creencias religiosas. Seguidamente fue preguntado por las declaraciones de Clara Rojas, la colombiana recientemente liberada por las FARC, en las que hablaba a favor del diálogo. Entonces, el “despolitizado” presidente de la fundación organizadora respondió que: “el apaciguamiento y la negociación engendran violencia”. Una declaración con una profunda carga política y que deja patente la intencionalidad política de ese congreso, cuando uno de sus principales organizadores está diciendo indirectamente al gobierno del PSOE que la negociación con los terroristas genera más violencia.
Cuando una persona rechaza coherentemente la violencia debe hacerlo sin concesiones, sin discriminaciones. No se puede seleccionar entre víctimas que merecen reconocimiento y víctimas que no. Durante esta última legislatura era incomprensible ver manifestaciones de oposición al diálogo con ETA, en las que algunas personas exhibían pancartas donde podía leerse: “Zapatero vete con tu abuelo”.
En un país en el que se ha ilegalizado un partido por  no condenar los atentados terroristas de ETA la justicia no hace nada contra alguien que está pidiendo públicamente que fusilen al presidente del Gobierno y que hace apología pública de la gran maquinaria del terrorismo de Estado que fue la dictadura franquista.
Espero que el Gobierno que salga de las urnas el próximo 9 de marzo siga buscando un fin negociado de la violencia. Y que la memoria de las víctimas sirva para que nadie quiera ejercer el poder a través de la fuerza. NUNCA MÁS.
Publicado el 23 de enero de 2008

VIVIR PARA VER

Hace unas semanas se hizo público en Madrid un estudio sobre la salud de sus ciudadanos que arrojaba algunos datos especialmente sorprendentes. Uno de ellos debería haber provocado una crisis municipal, seguida de una crisis autonómica y de una crisis gubernamental. Pero como suele pasar en nuestra sociedad, la clase política dejó pasar de largo el dato, como si fuera algo inevitable e insignificante.
El informe determinaba la esperanza de vida de los habitantes de la ciudad de Madrid. Y entre diferentes distritos había serias diferencias. Por poner un ejemplo; en el barrio de Vallecas, que es un barrio tradicionalmente obrero y socialmente humilde la esperanza de vida era siete años menor que en le barrio de Salamanca, uno de los distritos más adinerados de la ciudad.
La noticia apareció en algún pequeño titular, pero poco más. Lo que debería haber sido causa de un debate político profundo acerca de cómo estamos organizando nuestra sociedad, se diluyó entre la marabunta informativa sin dejar ninguna huella ni consecuencia política.
Ante el dato de que un niño nacido en una zona de la ciudad y otro nacido a ocho kilómetros vivirá siete años menos, deberían acosarnos numerosas preguntas. Y esa reflexión debería ir acompañada de alguna medida política que equilibrara tan tremenda injusticia, que tiene que ver con los recursos que tiene una familia y los que tiene otra.
Aunque la Constitución de 1978 no diga nada acerca de que los ciudadanos somos iguales ante la vida, y ante la muerte, las administraciones deberían garantizar que una persona tenga el mismo tiempo, dentro de lo posible, para desarrollar su proyecto de vida. Ahora llegan las elecciones y un tema como ese, que debería ser determinante porque afecta a la esperanza de vida de miles de personas, no formará parte del debate político, ni de los programas de los partidos.
Los políticos hablan en las campañas de las cosas que les interesan a ellos, para conseguir representar un mayor número de votos. Pero a menudo sus necesidades no coinciden con las cosas que son más necesarias para quienes les pagan el sueldo.
En ese sentido la sociedad debería tener el deber de sacarles los colores y espabilarlos. La sociedad civil tiene que ejercer la responsabilidad de no dejar en manos de los políticos todas las decisiones políticas. Es necesario que de vez en cuando se enfaden públicamente para marcarles a los gestores de nuestras instituciones los límites de los que no deberían pasar. Pero eso ocurre bastante poco porque no tenemos mucha educación para la ciudadanía.
A eso hay que añadirle que a menudo es difícil distinguir cuando las ideas que defienden los políticos son medios o son fines. Con eso quiero decir que cuando un líder defiende públicamente una idea es difícil discernir si lo hace porque cree en ella o porque le sirve para contentar a cierto sector del electorado sensible, que a la hora de llegar frente a la urna convierta la simpatía en un voto.
Si yo fuera de un barrio en el que mi hijo tuviera un esperanza de vida siete años menor lucharía para corregir esa vergonzosa injusticia. Pero no estaría mal que algún político tratara de corregirla, que para eso cobra un sueldo de todos.
Publicado el 16 de enero de 2008

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¿REFUNDAR LA MONARQUÍA?

Mientras usted está leyendo esta columna, en el Palacio del Pardo de Madrid habrá un ajetreo inusual para una multitudinaria fiesta. A ella asistirán cerca de 450 invitados;  representantes de distintos ámbitos de la vida política, económica y cultural, así como diversos titulares de instituciones públicas. Tal concentración de personas relevantes tiene un motivo onomástico; la celebración del 70 cumpleaños del rey Juan Carlos.
En las últimas sem ana s hemos vivido una verdadera operación de promoción de la institución monárquica y en concreto de la figura del rey Juan Carlos. Programas monográficos de televisión, suplementos dominicales, portadas en los periódicos, muchas horas de tertulia y encuestas con porcentajes de apoyo inusitados han derramado sobre la opinión pública una campaña laudatoria sin precedentes.
Y aunque los argumentos de tanto ajetreo m edi ático parecen construir socialmente la idea de una solidez implacable de la institución, la insistencia y el exceso hacen intuir todo lo contrario. Es posible que la monarquía pase por horas bajas, una vez que la solidez de la democracia española evidencia su falta de sentido y funcionalidad.

En muchos años existió un discurso social acerca del sacrificio y las incomodidades  que suponía ser miembro de la Familia Real. Pero esa percepción de la Corona se transformó cuando los tres hijos del rey Juan Carlos afrontaron su emancipación sin los numerosos problemas que afronta el común de los ciudadanos. También han influido hechos como que el príncipe Felipe se haya construido una casa de cientos de metros cuadrados, con cargo al erario público, mientras la gente de su generación pasa mil penalidades para tener una.
Durante los 40 años de la dictadura el fran quismo creó en nuestra sociedad la necesidad de su pro pia existencia. El paternalismo divino sustituido por el paternalismo dictatorial. Así llegó la transición y esa demanda de un “padre” generó un espacio en el imaginario colectivo para la figura del Rey. El 23 de febrero de 1981 y su intervención le hizo aparecer como el salvador
de la democracia. Eso ancló la institución y le convirtió en alguien aparentemente imprescindible para la convivencia de los españoles.
Pero con el paso de los años y la resolución y superación de conflictos el papel de la monarquía ha ido disminuyendo. La alternancia en el gobierno de socialistas y populares ha engrasado nuestra democracia y ha eliminado de forma natural esa necesidad de un padre supervisor.
Hay muchas cosas que no conocemos sobre sus actividades, pero la celebración de su cumpleaños no surge del clamor popular, sino de la estrategia que están siguiendo los responsables de la Casa Real para tratar de resurgir a la institución. En los últimos años la vida de la Familia Real se ha relajado, precisamente como consecuencia de su pérdida de funcionalidad. Eso quizá le ha permitido aprovechar algunas oportunidades que le hubieran permitido legitimarse. Por ejemplo, si tras el atentado del 11M el Rey hubiera exigido la verdad al gobierno de José María Aznar hubiera tenido una oportunidad de volver a legitimarse.
Publicado el 9 de enero de 2007

LA BELLA DURMIENTE

El pasado 30 de diciembre, el sector más conservador de la iglesia católica española salió a la calle para protestar contra algunas medidas políticas del gobierno socialista. Según varios de los obispos intervinientes, el PSOE está erosionando la democracia española y poniendo en peligro los derechos humanos.
La manifestación reunió en Madrid a 160.000 personas. Supuso una forma de despedir el 2007 en total consonancia con los numerosos conflictos que ha mantenido la Conferencia Episcopal contra buena parte de las medidas sociales y educativas tomadas por el Gobierno en los últimos meses.
Opinólogos y políticos han afirmado que la manifestación era el pistoletazo de salida de la campaña electoral o el de llegada de la precampaña. Pero los hechos sociales no son tan sencillos de analizar. Es complicado saber exactamente quién es el mayor beneficiado de un acto como el que Rouco Varela dirigió el pasado domingo.
La fidelidad del voto conservador en España tiene que ver con la memoria histórica de la derecha y con la satisfacción que generan a sus votantes los gobiernos conservadores. Los electores de izquierda tienen más tendencia a desilusionarse, por el hecho de que desean cambiar la realidad, no conservarla. Y por otra parte, los gobiernos del PSOE desde el regreso de la democracia tras la muerte de Franco, han llevado a cabo políticas económicamente liberales con transformaciones sociales.
El presidente Zapatero llegó al palacio de la Moncloa en las elecciones del 2004 gracias a las participación electoral de miles de votantes que habitualmente y desde hace varios comicios se vienen absteniendo. Se trata de una parte del electorado situada a la izquierda del PSOE y a la derecha de IU. Son abstencionistas, desilusionados con la izquierda parlamentaria o con una democracia que consideran insuficiente. Pero las mentiras del gobierno de José María Aznar en torno al 11M les indignaron suficientemente como para que se acercaran a las urnas a impedir otro gobierno del PP.
En las próximas elecciones del 9 de marzo, la participación de ese grupo de abstinentes habituales será decisiva. Ello tiene las capacidad de romper el “supuesto empate” que existe en las encuestas entre Zapatero y Rajoy.
La experiencia electoral demuestra que los abstencionistas de izquierda participan en las elecciones como forma de rechazo. Y aquí regresa la manifestación del los Obispos. Aunque su objetivo era provocar una negación de las políticas del PSOE su efecto “no deseado” es la activación del voto de la izquierda que habitualmente se abstiene y que no quiere el regreso de un gobierno de la derecha nacional católica.
Es difícil contabilizar los votos que puede perder o ganar el PSOE por un acto religioso con esas connotaciones políticas. Al PP no le interesa que el nacional catolicismo sea muy ruidoso en campaña. Podría despertar a la abstención de izquierdas, que fue la bella durmiente que permitió a Aznar obtener una mayoría absoluta en el año 2000. Al PSOE sí le interesa que se despierte, para que renueve la estancia de Zapatero en La Moncloa. Así que por acción o por omisión ellos deciden quién gobierna. Veremos qué hacen.
Publicado el 2 de enero de 2008

EL DÍA MÁS CORTO DEL AÑO

La pasada Nochebuena en el cielo despejado podía verse una gran luna llena en el cielo. Si hubiéramos habitado esta península hace 200.000 años y ese satélite de la tierra luciera de esa forma a finales de diciembre, en un cielo sin nubes, habríamos salido todos los miembros de la tribu de nuestras cuevas y habríamos danzado en la noche.
Al atardecer de ese día habríamos medido la puesta de sol para comprobar que los días comenzaban a alargarse de nuevo y que habíamos sobrepasado el solsticio de invierno. Entonces hubiéramos iniciado nuestras danzas para agradecerle a los dioses y a la naturaleza la repetición de un fenómeno que no tenía por qué reproducirse eternamente; el cambio de duración de los días que es el inició del camino hacia el tiempo del calor, de la siembra y la cosecha.
La inexistencia de nuestro conocimiento científico nos habría hecho explicar que los dioses decidían regalarnos de nuevo un camino hacia el calor y sentiríamos la necesidad de demostrarles nuestra alegría. Entonces habríamos organizado una fiesta para celebrar que un año más podríamos obtener los recursos necesarios para la supervivencia de la especie, que sería entonces nuestro principal objetivo vital.
Con la llegada del final de diciembre habría fermentado el jugo de algunas frutas y esos brebajes contendrían alguna graduación alcohólica. Por la noche sacrificaríamos animales y los asaríamos al fuego o sacaríamos del fondo de la cueva alguna carne seca. Juntos prepararíamos la fiesta y sentiríamos que la luna llena en esa noche despejada confirmaba nuestra buena sintonía con los dioses y con otros fenómenos que éramos incapaces de explicar o entender.
Durante miles de años los ritos humanos han ido parejos a los cambios en la naturaleza y los ciclos vitales. La llegada del verano y la del invierno, eran momentos álgidos en los que la tribu alcanzaba una especie de comunión con la naturaleza; los sabios podían confirmar sus conocimientos y predecir el comportamiento del sol, como si realmente estuvieran dotados de una magia que no les pertenecía.
Esos ritos de acompañamiento con la naturaleza han formado parte de nuestras costumbres durante cientos de miles de años y articulaban los ciclos que determinaban la vida de nuestra especie de forma inalterable. Y posiblemente eran nuestras dos grandes fiestas del año, donde la tribu celebraba su unión y su deseo de seguir luchando para garantizar la supervivencia de los más jóvenes.
Pero llegaron las religiones y quisieron apoderarse de algo que tenía un significado cultural tan intenso. Primero fueron las politeístas y luego las monoteístas. La religión católica se apropió del significado de esos ritos milenarios para recoger el poder cultural que contenían. Así es como en la actualidad el 24 de junio es el día de San Juan y el 24 de diciembre es la Nochebuena.
Después llegaron otros poderes a ocupar los espacios de la predestinación. Y por eso el rey Juan Carlos, de los 365 días del año, elige la Nochebuena para dar un mensaje a sus súbditos.  A veces echo de menos aquella tribu donde todos éramos ciudadanos.
Publicado el 26 de diciembre de 2007

DISIDENTES DE LA LIBERTAD

El ex presidente del gobierno, José María Aznar, ha vuelto a dar grandes muestras de su incoherencia política y de que su doble moral se activa en la consecución de determinados intereses: dime con quién vas y te diré quién eres.
Moamar el Gadafi preside un país en el que se cometen numerosas violaciones de derechos humanos, como detenciones ilegales de personas que pasan a convertirse en presos políticos, acusados de conspirar contra el gobierno.
El pasado febrero, en una manifestación que tuvo lugar en la ciudad de Bengasi, las fuerzas policiales libias se exc edi eron en sus funciones represivas y asesinaron a doce personas. La policía abrió fuego real después de que un pequeño grupo de manifestantes lanzaran algunas piedras contra el consulado italiano en la ciudad. 
Amnistía Internacional ha denunciado en su último informe hecho público en el año 2007, que en las cárceles libias se practican torturas y algunos presos han muerto en circunstancias poco esclarecidas.
El presidente Gadafi, acusado internacionalmente como culpable de un atentado en el que murieron asesinados 200 pasajeros de un avión que estalló en la localidad escocesa de Lockerville, tiene petróleo y eso ayuda.
Pero el hombre que se creyó un elegido de la humanidad por posar en una foto junto a Bush y a Blair, para derrocar a un dictador terrorista y promover una guerra que en Irak, que ha causado miles de muertos civiles, no le hace ascos a otro dictador que sin ser tan sanguinario como Sadam, no fomenta precisamente la libertad entre sus ciudadanos.
Da la casualidad de que Gadafi viene con 12.000 millones de euros debajo del brazo y lo convierte en una persona con la que se puede dialogar. Ya lo ha explicado el diputado popular Gustavo de Arístegui al afirmar que la diferencia entre Gadafi y Sadam Hussein es que uno causó muchos menos asesinatos que el otro.
El mismo partido político que ha criticado y puesto m edi o país patas arriba por las negociaciones con ETA y que pide la ilegalización de formaciones políticas que no condenan su violencia admite compartir mesa con un hombre que “apenas” ha contribuido a la suma de víctimas del terrorismo mundial con unos cuantos miles.
Está claro que cuando se representan unos poderosos intereses y hay grandes sumas en inversiones no se consideran “sucios” los miles de billetes que puedan venir de un país en el que sus ciudadanos no eligen libremente a sus representantes políticos.
En su último libro, José María Aznar d edi ca numerosas páginas a elogiar la libertad y a enumerar grandes loas a los disidentes de los regímenes totalitarios. Pero en la vida política una cosa es el discurso y otra bien distinta el curso, al menos en personas que se comportan como veletas y un día son capaces de moverse al viento que sopla desde desiertos lejanos que cubren grandes bolsas de petróleo.
La insolvencia política de Aznar ha quedado patente en numerosas ocasiones. También la de un Gobierno que recibe a Obiang o a Gadafi con honores que no merecen.
Publicado el 19 de diciembre de 2007

ADIÓS A LA LEGISLATURA

El próximo día 20 de diciembre el Congreso de los Diputados celebrará su último pleno de esta legislatura. En él se aprobarán, si las mayorías así lo deciden, las leyes que han estado pululando en el limbo político y que después de esa jornada entrarán en tromba en el Boletín Oficial del Estado.
La verdad es que esta legislatura ha sido especialmente rara. El Partido Popular tenía una misión importante que llevar a cabo y era enturbiar el ambiente político para desviar la atención de la opinión pública. Muchos esfuerzos han hecho lo populares para que el recuerdo de lo que hicieron entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 no esté presente en la sociedad española. Y para esconder una actitud que debería haber tenido como consecuencia la dimisión de varios dirigentes tras una pública y notoria petición de disculpas.
A partir de la toma de posesión del presidente Zapatero comenzó la máquina de hacer ruido del PP a trabajar a toda máquina. En sus primeros planteamientos se crearon dudas sobre el resultado electoral. Las manifestaciones espontáneas llevadas a cabo en la jornada de reflexión del 13 de marzo fueron la excusa para sembrar sospechas sobre el proceso electoral y dudas acerca de la legitimidad del recién elegido gobierno.
Después pusieron a trabajar a destajo a su departamento de sustos, conociendo que somos una sociedad especialmente sensible al miedo. Los primeros tenían que ver con la ruptura de España, por el hecho de que Cataluña estrenaba un estatuto que aumentaba sus competencias. Era Rajoy miembro del gobierno de Aznar cuando los acuerdos que llevaron a cabo con CIU para gobernar tuvieron como consecuencia un aumento de las competencias de la Generalitat catalana. Y en vez de decir que consideraban mejor un Estado más centralista, los chicos de Génova prefirieron acudir al mito y arengar que España se estaba rompiendo, algo que hasta ahora ningún experto en grandes movimientos geológicos ha podido constatar.
Después llegó la tregua de ETA y el Gobierno anunció la negociación. Y como ese proceso coincidía con la vista del juicio por el atentado del 14 de marzo, Acebes y sus muchachos decidieron convocar en las calles de Madrid una carraca política. Así los evidencias de sus mentiras tras el atentado del 11 de marzo que iban aclarándose en las sesiones del juicio quedaban sepultadas tras sus quejas por unas negociaciones que ellos mismos habían llevado a cabo cuando gobernaban y con más “valentía” que la de Zapatero, porque Aznar acercó al País Vasco a más de cien presos de ETA.
A falta de borrar el pasado, mejor esconderlo. Sólo ese proceso de negación permite comprender el atrincheramiento de la cúpula del PP. Siguen siendo las mismas caras que fracasaron en la gestión de la información del atentado. Una gestión que posiblemente llevaron a cabo porque calcularon que en la información de la autoría del atentado radicaba la diferencia entre una mayoría simple y una absoluta.
Cuesta entender que un partido no emprenda una renovación tras lo que ocurrió en torno al 14 M y que permita que un error de esas dimensiones les pueda hacer perder dos elecciones generales.
Publicado el 12 de diciembre de 2007

PAN PARA HOY, HAMBRE PARA MAÑANA

Según un sondeo realizado por el Instituto de Estudios Fiscales, el 46% de los empresarios españoles justifica el fraude al fisco como una forma de sacar adelante el negocio. Esa mentalidad debe restarle muchos ingresos a la Agencia Tributaria y por extensión al patrimonio de todos los ciudadanos y a la calidad de los servicios públicos que cuentan con menos recursos de los que tienen.
A menudo el lenguaje denota una mentalidad y en este caso es demasiado evidente. La expresión “defraudar a hacienda” es una forma edulcorada de denominar un robo que se nos hace a todos los ciudadanos. ¿Alguien se puede imaginar que un día llegara Hacienda a casa de un empresario y le dijera?: “Me has defraudado, esperaba más de ti.
La cultura relacionada con el pago de impuestos en España es bastante frágil y relativamente reciente. En el documental “Después de…”, de Cecilia Bartolomé, rodado en los años 1979 y 1980 aparecen miles de empresarios en un Palacio de Deportes de Madrid. En el centro del escenario, una mesa alargada en la que un hombre lee una estrofa de la canción, “A las barricadas”. Se trata de una protesta de miles de hosteleros que van a pagar impuestos por primera vez. Y la carga que les iba a imponer el Gobierno era de un cinco por ciento. Educar a toda una sociedad en sus obligaciones fiscales no ha sido fácil;  una labor que no ha terminado todavía.
Existen dos tipos de impuestos: los indirectos afectan fundamentalmente a los ingresos de una persona y a su patrimonio; los indirectos los pagamos todos por igual, indistintamente de “nuestra fortuna”, cuando compramos ciertos bienes: coches, gasolina,…
Durante los años ochenta la carga impositiva para las grandes fortunas aumentó considerablemente. La teoría de quien más g ana más paga nos llegó, procedente del continente europeo. Con el aumento de sus ingresos el Estado pudo crear un amago de sistema de bienestar y eso que el que nosotros hemos conocido estaba a años luz del que había en los países nórdicos.
Tras la caída del muro de Berlín, la debilidad de las socialdemocracias y el triunfo de las tesis neoliberales los distintos gobiernos han potenciado los impuestos indirectos, los que pagamos por igual todos los ciudadanos. Y mientras tanto las cargas sobre las grandes fortunas han ido descendiendo.
A pesar de todas esas ventajas, los empresarios españoles siguen creyendo innecesario el pago de impuestos y necesario el fraude fiscal. Saben que en la selva de la economía son más fuertes y tienen más posibilidades de sobrevivir. Y además denotan una tremenda falta de solidaridad.
Lo importante del pago de impuestos es ver que mejoran la vida colectiva. La existencia de una buena red pública sanitaria y educativa es una garantía para la supervivencia de nuestro bienestar colectivo. Algunos políticos prometen bajadas de impuestos que son pan de hoy y hambre de mañ ana . Lo que deberían hacer es educar y crear las condiciones para que la justicia social mejore.
Publicado el 5 de diciembre de 2007

DESTROZANDO EL FUTURO

El otro día encendí el ordenador para mirar mi correo electrónico. Introduje mi nombre y mi contraseña y el primer correo electrónico que me encuentro era uno que tenía como título: “Querido abuelo”. Como mi hija tiene nueve años pensé que se trataba de una broma o de alguna campaña de publicidad de las muchas que te invaden el buzón electrónico. Así que coloqué el cursor del ratón junto a la casilla en la que marcas un correo electrónico que quieres eliminar y cuando me dispuse a borrarlo mis ojos aterrizaron en la fecha en la que había sido enviado. El 27 de noviembre de 2037. En ese año ya podría ser abuelo –pensé- si vivo para verlo.
Aquella fecha despertó mi curiosidad, aunque lo achaqué a las labores de un publicista que desde un despacho había ideado una forma de que yo no tirara ese anuncio electrónico a la basura antes de leerlo.
Una vez pinchado el correo pude acceder a su contenido. Decía que era mi nieto y que en la universidad había descubierto un método para viajar en el tiempo a través de Internet y que podía enviar información al pasado. Me decía que quizás no llegaría toda la información porque descontando años los correos electrónicos se corrompían. Y se despedía asegurando que intentaría enviarme una fotografía suya con mi hija (su madre) y su hermano.
Pensé que se trataba de una broma, una campaña de publicidad de esas que van por partes, que te generan intriga hacia algo y que el día en el que abriera la foto vería un coche que será el mismo que dentro de treinta años le gustará a mi nieto o algo así.
Pasaron dos semanas y recibí un nuevo correo electrónico de mi nieto. Esta vez observé que traía bastante memoria así que debía portar la prometida fotografía. Cuando lo abrí y vi a mi hija con treinta años más y a dos jovenzuelos que parecían ser mis nietos sentí una fuerte impresión. Estaban en especie de cueva amueblada.
El texto decía: “Aquí nos tienes abuelo, en casa. Hace ocho años que no pisamos la superficie de la Tierra , gracias al deterioro climático que provocasteis con vuestros coches y vuestras ansias de consumo. Pero no te equivoques; no nos escondemos aquí del calor, nos escondemos del frío. Tras el deshielo de los polos, billones de litros de agua se evaporaron y la tierra quedó oculta al sol, rodeada por una densa niebla. Y hemos tenido que refugiarnos aquí para sobrevivir. Cultivamos hongos y utilizamos la energía eólica que hemos dejado funcionando en la superficie, que no sabemos cuánto tiempo puede durar. Voy a tratar de enviarte el programa que he creado para que me puedas responder a estos mensajes. Mi madre está bien, siempre ha sido luchadora y sale adelante. Abrazos.
Lo que han leído hasta aquí podría ser el argumento de una obra de ciencia ficción. Pero acabo de leer que España sigue siendo uno de los países que está incumpliendo severamente el protocolo de Kioto. Emitimos a la atmosfera muchos más gases de los que deberíamos. El Gobierno tiene que tomar medidas tajantes y urgentes para que no tengamos que volver a las cavernas, ni nosotros ni nuestros descendientes.
Publicado el 28 de noviembre de 2007

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¡MENUDOS DELITOS!

El ‘lehendakari’ vasco, Juan José Ibarretxe, ha solicitado que en el juicio al que le ha sometido el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), por sus reuniones con la ilegalizada Batasuna, acudan como testigos numerosos políticos. Si el juez acepta la propuesta, que han llevado a cabo los abogados de Ibarretxe, la sala del juicio será visitada por José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Jaime Mayor Oreja o Alfredo Pérez Rubalcaba, entre otros.
El juicio al actual ‘lehendakari’ se convertiría así en algo demasiado parecido a una comisión de investigación parlamentaria, acerca de las últimas negociaciones con la banda terrorista ETA. Y eso estaría bien por varias razones, además de una que tiene que ver directamente con la transparencia y la salud democrática. La primera de ellas, porque los que aún no lo sepan averiguarán que todos los gobiernos españoles, sin excepción, han tratado de negociar con ETA en diferentes momentos de nuestra historia reciente. La segunda, porque obtendríamos mejor conocimiento acerca de las negociaciones y entenderíamos por qué los políticos han decidido llevarlas a cabo.
Lo que me resulta totalmente incomprensible es la existencia de ese juicio. Por un lado, si Batasuna no existe porque está ilegalizada, ¿cómo es posible acusar a alguien de reunirse con ella? Aunque existiera como tal, cuesta entender que puedan considerar  delictivo reunirse con una persona, salvo que lo que se haga con ella sea perpetrar un delito. Y esa reunión para dialogar es la razón por la que el TSJPV podría condenar ‘lehendakari’.
A veces los órganos judiciales se comportan de manera un tanto incomprensible. Imaginemos un paralelismo. En la actualidad Arnaldo Otegi se encuentra en la cárcel. En algún momento desde que ingresó en prisión es posible que algún responsable de la misma le haya llamado a su despacho para explicarle algunas cosas. Imaginemos que el funcionario de prisiones acude luego a un programa de televisión en el que le entrevistan. Y cuenta que un día antes tuvo una reunión en su despacho con el líder de Batasuna para explicarle las condiciones de su encarcelamiento. Entonces, un fiscal que está en su casa viendo el programa piensa que esa reunión es delictiva y encausa al funcionario por haber cometido un delito al reunirse con una persona “ilegalizada”.
Algo así es lo que ha ocurrido con Ibarretxe. Sentarse en una mesa, una silla o en un banco del parque a charlar con alguien no puede ser un delito. Hablar, discutir, conversar, dialogar o negociar, aunque sea con alguien considerado un delincuente, no puede llevar a nadie al banquillo de los acusados. Y menos debería serlo en un país que durante muchos años se vio privado de una libertad pública básica, como es el derecho de reunión.
Existe la posibilidad de que el diálogo con ETA por parte del actual Gobierno siga vivo, aunque con una fuerte sedación que lo aletargue hasta después de las próximas elecciones. Mientras tanto y por siempre no debería considerarse delito el uso de palabras para la solución de conflictos.
Publicado el 21 de noviembre de 2007

TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE

El departamento “La culpa de todo es de Zapatero”, montado por el Partido Popular tras su derrota electoral en las generales de 2004, va a necesitar un fuerte refuerzo. Tendrán que contratar más personal de cara a los próximos comicios, que tienen bastante probabilidad de celebrarse el noveno día del marzo que viene. Después de tres años de insistente exhibición de la fase del NO, la cúpula popular que capitanea Mariano Rajoy no parece dispuesta a cambiar de estrategia. Y eso que no parece que les esté dando muy buenos resultados, salvo que valoren especialmente la cortina de humo que han levantado en esta última legislatura a cada paso del Gobierno.
La mayoría de las broncas políticas organizadas por los chicos de Génova llevan en su lista de ingredientes incontables cantidades de colorantes, desestabilizantes y muchos conservantes. Se trata de que la responsabilidad de cualquier conflicto susceptible de hacer un cierto ruido mediático se le achaque a Zapatero.
Durante un tiempo esa actitud pareció novedosa. El PP inició su labor de oposición con herramientas de protesta que han formado parte del patrimonio activista de los partidos políticos y las asociaciones sociales progresistas. Los Mariano boys se lanzaron primero a las pancartas, convocando manifestaciones o protagonizándolas con una voracidad increíble. Después decidieron la conquista social de diferentes símbolos: la bandera española, el espíritu de la transición, la exclusiva capacidad moral en la defensa de las víctimas del terrorismo, la bandera, la canción libertad sin ira,…
Los ideólogos populares decidieron conquistar espacios simbólicos que nunca le habían pertenecido, como una forma de gobernar allí donde el poder no es de uso exclusivo del Gobierno. Y para ello, una de sus principales estrategias ha sido responsabilizar al presidente Zapatero de cuanto problema social aparecía ante la opinión pública. Por acción o por omisión el presidente del Gobierno ha sido presentado por los populares como un  hombre que ha tomado participado activamente en la construcción de todos los problemas de los españoles.
Durante meses hemos oído a los populares anunciar a bombo y platillo el Apocalipsis español; la desintegración del país, el empeño de ZP en la destrucción de todo lo que nos une, que e,s por cierto, lo mismo que nos separa. Acebes, Zaplana, Pujalte y compañía se dedicaron a la fabricación de sustos de todo tipo. Tantos anuncios apocalípticos han lanzado a la opinión pública que ahora el electorado del que tratan de apropiarse se encuentra insensibilizado a sus argumentos. Como en el cuento del pastorcillo mentiroso, tanto han anunciado la llegada del lobo que cuando han tenido razones objetivas para criticar al Gobierno, la sociedad a la que han tratado de asustar no ha dado respuesta.
El último desvarío ha sido culpar al presidente de la bronca con Hugo Chávez. Me parece que al final, las consecuencias del 11 M van a llevar al PP a sufrir dos derrotas electorales por el precio político de una. Y porque ellos han querido.
Publicado el 14 de noviembre de 2007

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