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OTRA MIRADA

¡QUE VIENE LA TRANSICIÓN!

El próximo viernes se cumplen 30 años desde que se celebraron las siguientes elecciones democráticas tras las del mes de febrero de 1936. Durante las cuatro décadas de la dictadura franquista este país no pudo elegir a sus representantes. Y el regreso de las libertades públicas abrió un complejo camino hacia la democracia.Durante toda la semana se van a repetir los actos conmemorativos y de exaltación de aquellos años en los que regresó la democracia gateando. Lo llaman el espíritu de la transición y lo utilizan de muy diversas formas, según convenga. La política española está sembrada de espíritus y eso es un síntoma de inmadurez democrática en la que los mitos sobreviven y se construyen más allá de los hechos.El interés de la clase política por exaltar la Transición y el reconocimiento a sus “padres” y a sus méritos no debería estar reñido con un análisis crítico y un conocimiento de sus luces y sus sombras. Voy a poner un ejemplo. En esas elecciones democráticas que se conmemoran ahora no estuvieron las papeletas electorales de todos los partidos políticos. Partidos como Izquierda Republicana no fueron autorizados a participar en los comicios. Un partido que había sido mayoritario en el anterior periodo democrático, el de la Segunda República. Se trataba de que en el parlamento que tenía que desarrollar el debate de la Constitución no hubiera diputados que cuestionaran la jefatura del Estado y se pudiera plantear la posibilidad de que España fuera una república, como había sido anteriormente a la dictadura franquista.La Transición estuvo repleta de diseño político, y no sólo el que llevaron a cabo los estrategas españoles. Estando en plena guerra fría y con un partido comunista muy activo en la oposición al franquismo, el interés geoestratégico de Estados Unidos estuvo muy presente en todo el proceso y los resultados del mismo permiten deducir que tuvieron bastante éxito.Otra de las cuestiones cruciales entonces era saber qué ocurriría con las autoridades franquistas que habían participado en las masivas violaciones de derechos humanos ocurridas en la dictadura. Para ellos se hizo, con la aprobación del PSOE y del PCE, la Ley de Amnistía que se aprobó con el parlamento elegido ese 15 de junio de 1977 y que dejaba libres de cualquier responsabilidad: “Los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas”. Da igual lo que hubieran hecho porque no tendría ninguna responsabilidad penal. La sociedad española debe utilizar los beneficios de la democracia y tiene pendiente la construcción de una ciudadanía que participe de la política más allá del voto. Es una asignatura pendiente que debe nacer de una educación en la participación.Agradezco a la generación que me precede que haya construido una democracia de la que disfruto. Pero creo que no es bueno espiritualizarla ni mitificarla, ni a ella ni a algunos de sus progenitores porque fue hija del pueblo soberano y como todo hijo ha tenido defectos y virtudes.

Publicado el 13 de junio de 2007

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