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OTRA MIRADA

EL AÑO DE LAS PERAS EN LOS OLMOS

Estoy encantado de poder escribir esta última columna de este magnífico año que podría ser considerado como uno de los mejores de nuestra historia. Han pasado tantas cosas buenas que me cuesta decidir por cuál empezar. Pero como el espacio que tengo es limitado trataré de ir al grano. 

Una de las cosas que me alegran es la ley que evita la corrupción urbanística. Ya es hora de que una parte de la hipoteca que pagaré durante treinta años no vaya al bolsillo de un mal concejal de urbanismo o un alcalde recalificador de su cuenta bancaria. Me alegró especialmente que el PP cambiara su discurso político; ya no discuta de las formas y lo haga de los contenidos. Casos como el de las bodas entre personas del mismo sexo son fundamentales; hablar de derechos y no quedarse en patalear por cómo se llaman esos derechos. Eso llevó incluso a que los populares decidieran apoyar al Gobierno en el proceso de paz y puso las cosas bastante más fáciles. 

También fue importante la rectificación del gobierno de Zapatero en la llamada ley de memoria histórica. Tras una dura polémica el PSOE la corrigió y promovió una ley justa que colocó a la dictadura franquista en el lugar que merece dentro de nuestra historia. Todavía no he dejado de celebrar el fin de la relación económica de la Iglesia católica y el Estado. El Ministerio de Hacienda ya no pasará el cepillo para los obispos en la declaración de hacienda de todos los españoles, algo que parecía inconstitucional. Los obispos se autofinancian, se auto recaudan y pagan los mismos impuestos que el resto de ciudadanos: el IVA o el de bienes inmuebles. ¡Ahora  casi somos europeos! 

Impresionate me pareció el enfrentamiento entre Miguel Ángel Moratinos y Condoleezza Rice. Nuestro Ministro de Asuntos Exteriores retiró el permiso para que los aviones de la CIA utilicen los aeropuertos españoles en su campaña de violaciones de derechos humanos y Zapatero amenazó a Bush con un bloqueo económico. 

Ni que decir tiene que la fiscalía de los accidentes laborales me ha parecido positiva. Y la subida del sueldo mínimo interprofesional para que no sea el penúltimo de la Unión Europea. Y el aumento en la inversión en la sanidad y le enseñanza pública. Y el abaratamiento de la vivienda.  Pero lo que más me ha emocionado este año ha sido la rueda de prensa en la que Acebes, Zaplana, Rajoy y Aznar pidieron perdón por la manipulación informativa que llevaron a cabo tras el atentado del 11 de marzo de 2004. Un ejemplo de rectificación e higiene democrática. Sé que faltaba Alfredo Urdaci pero no se le pueden pedir peras al olmo. Especialmente significativo el discurso de Aznar y en concreto el momento en el que reconoció que no debería haber llamado a los directores de los periódicos para insistir en su versión de los hechos.

Usted y yo sabemos que mañana es el día de los inocentes y que me he adelantado unas horas. Lo que hasta aquí he escrito es pura fantasía. Pero no lo es el hecho de que pienso guardar esa columna por si algún día puedo volver a publicarla como el resumen informativo de un año especial. Feliz 2007.

Publicado el 27 de diciembre de 2006

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