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OTRA MIRADA

¿QUÉ ESTADO DE LA NACIÓN?

Cuando escucho a los políticos hablar en el debate sobre el estado de la nación siento que muchos de nuestros diputados viven en otro mundo; distante y lejano del que nos rodea a las personas normales y corrientes. Ellos construyen una agenda política a su medida. Eso quiere decir que eligen una serie de temas de discusión con los que pueden ganar votos o quitárselos a sus contrincantes. Trabajan para producir y reproducir poder, para mantener su escaño, para aumentar sus cargos públicos y muchas veces el escaño se convierte en una niebla que les impide ver la realidad.
No estaría mal, aunque para algunos suene demagógico, que los diputados tuvieran que vivir unos días con una pensión mínima, en la casa de un parado de larga duración o en el andamio de uno de esos hombres a los que su jefe no les proporciona las medidas de seguridad suficientes como para saber que por la noche volverán a casa.
Les pongo un ejemplo de cómo reacciona la clase política y cómo elige cuáles son las cosas que deben preocuparnos y cuáles no. Ahora andan muy sensibilizados con los asaltos de chalets en Cataluña. El efecto causado por esa preocupación ha hecho que el gobierno anuncie la creación de una brigada de inteligencia especializada en crimen organizado, que se prevean aumentos de penas para ese tipo de delitos y que cientos de guardias civiles sean desplazados a Cataluña para garantizar la seguridad de esos dueños de chalets.
Vayamos a otro caso. El año pasado fallecieron en España cerca de un millar de trabajadores en accidentes laborales. El gobierno no anunció la creación de una brigada de inteligencia para combatir a los empresarios que no ofrecen a sus trabajadores las necesarias medidas de seguridad. Tampoco se anunció el endurecimiento de las penas para ese tipo de empresarios. Ni se enviaron unos cientos de guardias civiles a hacer una redada en alguno de los polígonos industriales que hay por España donde los trabajadores se juegan la vida.
Es difícil entender el mecanismo por el cual un gobierno reacciona ante uno de esos problemas y no ante otros. Una razón podría ser la lógica. Hay una lógica en el poder que dice que un trabajador puede morir y que su muerte  es menos importante que otras muertes. También hay una lógica en el poder que dice que una persona que posee un chalet no puede vivir preocupada por si una banda de forajidos quiere asaltar su propiedad. Los dos problemas merecen una solución, pero la reacción de las instituciones es mucho más contundente en un caso que en el otro.
Los políticos construyen nuestras preocupaciones, pero lo mejor sería que las suyas sean las mismas que las de los ciudadanos. Mientras se debate el modelo de Estado miles de personas viven con pensiones vergonzosas, miles de jóvenes de familias económicamente desfavorecidas dejan los estudios para convertirse en mano de obra barata, miles de mujeres conviven aterrorizadas con sus maridos por miedo e inseguridad, la vivienda es inaccesible para los que deben pagarla durante media biografía, unos cuantos banqueros obtienen los mayores beneficios de su historia, etc, etc,… Cuanta más realidad de los ciudadanos haya en el debate sobre el estado de la nación, más soberanía del pueblo habrá en nuestra democracia. Amen.
Publicado el 31 de mayo de 2006
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