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OTRA MIRADA

MODERACIÓN ABSOLUTA

No sé como puedo agradecerle a Mariano Rajoy el peso que me ha quitado de encima. Quién me lo iba a decir. No creo que mi vida dure los años suficientes como para devolverle este favor. Yo, que tengo tendencia a preocuparme y sentirme inquieto por la situación política. Yo, que a veces siento que la tensión entre las dos principales fuerzas parlamentarias puede convertirse en un cataclismo. Yo, que pensaba que la derecha española estaba equivocada, acabo de ver la luz.

Todo ocurrió de improviso. Ayer por la noche, viendo el telediario, apareció Mariano Rajoy en pantalla. De un salto me escondí detrás del sillón, que es lo que hago desde hace unos meses cada vez que un líder del PP hace declaraciones públicamente. Y mirando de reojo a la pantalla escuché sus hermosas y cautivadoras palabras; ese verso político que cambió mi vida como si el cristal a través del cuál miro la realidad dejara, en ese preciso instante, de ser el mismo. Y dejándome de rodeos reproduzco la frase: “El PP este año ha hecho una oposición responsable… y de una moderación absoluta”.

Mientras escribo esta columna no sé si la palabra moderación, o el bufete de abogados que la representa, ha interpuesto ya una demanda contra Mariano Rajoy ante la Real Academia o está planteando hacerlo. Tampoco sé si el líder popular se ha realizado todos los chequeos pertinentes tras su aterrizaje forzoso.

Desde que el Partido Popular sintió que alguien le había robado las elecciones del 14 M, nada en su labor de oposición ha sido relativamente moderado. Más bien parece lo contrario; han conseguido que su viaje al centro les lleve exactamente al centro de la extrema derecha.

En los últimos tiempos la derecha española ha decidido dejar de disimular. Los cuatro años de mayoría absoluta de José María Aznar le han devuelto la esencia del nacional catolicismo. Durante la transición tuvieron que aparentar lo que no eran, para convencer a una mayoría del electorado español de que se trataba de algo nuevo. Y lo hicieron. Pero cuando tuvieron la misma cantidad de mayoría que hoy dicen tener de moderación, la absoluta, quisieron dejar de ocultarse y entonces emergió su verdadera identidad.

En este año de moderación el Partido Popular llevó un psiquiatra al Senado que afirmó que los homosexuales y sus padres eran unos enfermos. En este año de moderación Rajoy y los suyos se declararon dueños universales de la palabra matrimonio. En cambio, cuando se descubrió que en Irak no había armas de destrucción masiva estuvieron absolutamente callados o moderadamente silenciosos. Y qué ejemplo de centrismo galáctico cuando se manifestaron contrarios a la retirada de la estatua ecuestre de Franco o Manuel Fraga alabó la dictadura del padre fundador, ese sangriento generalísimo, desde las páginas de un diario italiano.

La derecha española tiene pendiente un cambio profundo que se resiste a hacer. Arrastra demasiados lastres de otros tiempos. Mientras no lo haga y siga diciendo que su labor política y su trabajo de oposición son de absoluta moderación, yo pensaré que me siguen tratando como si fuera un “bobo solemne”.

Publicado el miércoles 21 de diciembre de 2005
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