ADIÓS SIN EL CORAZÓN
Lo que más tristeza me produce del abandono de la política de Eduardo Zaplana es no haber tenido una botella de cava en la nevera para brindar al llegar a casa. El Congreso de los Diputados es hoy un lugar mucho mejor que ayer, por un hecho tan simple como que se haya ido del Parlamento un sujeto que hace ya años que debería haberse ausentado de él.
El político que puso de moda los rayos UVA, deja su carrera para entrar al servicio de la empresa privada, que es en verdad para quien siempre ha trabajado. Me gustaría saber qué han visto aquellos que le han ofrecido un trabajo de gran responsabilidad a un hombre que se ha caracterizado por el uso de la mentira de justificación masiva y la capacidad de utilizar la marrullería política para servir a intereses muy determinados.
Lo que no parece que vayan a ver mis ojos es a Zaplana sentado en un banquillo como acusado. Lo que hizo como portavoz del Gobierno, durante las horas y los días posteriores a los atentados del 11 M , debería hacerle merecedor de una hermosa condena. Pero si algo caracteriza a nuestra sociedad es su capacidad de otorgar la impunidad a quien no se la merece y una sospechosa incapacidad de construir justicia. Muchos siglos dependiendo de la justicia divina nos han hecho abandonar la terrena.
Publicado el 30 de abril de 2008
16/05/2008 11:25


