EL REGRESO DE LA POLÍTICA

En estos días, los 350 diputados y diputadas elegidos en las pasadas elecciones generales recogen sus actas, que son algo así como las copias del contrato que los ciudadanos les hemos otorgado para trabajar como parlamentarios durante la próxima legislatura. Mientras tanto, el presidente Zapatero termina la lista de los hombres y las mujeres que se sentarán con él en el Consejo de Ministros de los viernes. De nuevo regresa la política, la que puede hacer ruido, distraer, crear cortinas de humo o comprender la noble tarea de mejorar la vida de los ciudadanos.
 
En estos días decenas de mujeres se acuestan junto a los que serán sus asesinos. No digo duermen porque el miedo que padecen debe espantar en ellas el sueño. Las imagino con los ojos abiertos en la oscuridad, con la musculatura tensa, alerta a cualquier movimiento del hombre que ya las está matando lentamente. Quizá alguna de ellas esconde en algún lugar de su casa una denuncia retirada por miedo. También sus hijos, tristemente acostumbrados al estallido de la fiera tormenta, se van convirtiendo lentamente en huérfanos, con cada grito, cada empujón, cada puñetazo.
 
En estos días cientos de hombres se acuestan en sus casas sin saber que durante la próxima legislatura pasarán a formar parte de las estadísticas de mortalidad en accidentes laborales. Quizá alguno de ellos acaba de encontrar después de mucho tiempo ese trabajo con el que camina inexorablemente hacia la muerte.
 
En días como estos miles de jóvenes cumplirán dieciséis años para dejar de estar sometidos a la obligatoriedad de la enseñanza. Muchos de ellos dejarán sus estudios para trabajar, para ser carne de cañón, para convertirse en la mano de obra barata e injustamente tratada que necesitan muchos empresarios carroñeros para aumentar hasta la usura su margen de beneficios.
 
En estos días y en estas noches muchos ancianos se nutrirán mal, pasarán sus últimos fríos, por no poder gastar en calefacción o planificarán su ruta diaria por papeleras y contenedores de basura para buscar una sobre pensión que les ayude a vivir un poco mejor.
 
En estos días los Obispos seguirán invirtiendo en bolsa parte de los millones de euros que reciben del Estado, al tiempo que decretan el enriquecimiento excesivo como uno de los nuevos pecados capitales.
 
En estos días los empresarios españoles seguirán siendo los que más margen de beneficios tienen, en un país en el que pueden disfrutar pagando los sueldos más bajos del núcleo duro de la Unión Europea.
 
En estos días numerosas mujeres tendrán que cruzar nuestras fronteras o ingresar en clínicas clandestinas para interrumpir un embarazo que no desean. En pleno siglo XXI no pueden todavía decidir qué hacen con su propio cuerpo y tienen que correr con riesgos y gastos innecesarios por algo que debería garantizarles la sanidad pública, sin supuestos ni restricciones.
 
En estos días la política regresa, la oportunidad de mejorar todas esas vidas, de ahorrar millones de angustias, de miedos, de situaciones injustas, de falta de derechos. A ver si nuestros diputados se miran menos el ombligo y trabajan más por nuestra felicidad.
 
Publicado el 26 marzo de 2008 
09/04/2008 11:38

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